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Henry Sánchez se convirtió en el segundo costarricense en recibir un corazón mecánico el 16 de agosto de 2024. Siete meses después, el coronadeño de 56 años agradece que su dispositivo de asistencia ventricular le haya dado una segunda oportunidad de vida.
Tras sufrir un infarto y confirmarse que la mitad de su corazón no estaba funcionando, los doctores del Hospital Calderón Guardia optaron por un trasplante. Sin embargo, debido a que presentaba una presión pulmonar por encima de lo normal, concluyeron que no era candidato.
Entre las opciones para mantener con vida a don Henry y cumplirle su sueño de conocer a sus nietos, el equipo médico eligió colocarle el HeartMate III, un dispositivo que se carga mediante baterías externas que lleva en un bolso, y que, por medio de cables, se conecta a su tórax.
“Yo ya sentía que estaba más del otro lado que de aquí, ya creía que me iba a morir. Cuando me implantaron el dispositivo, que duró ahí poquitas horas, desperté completamente cambiado, porque ya estaba llegando sangre a los lugares donde antes no llegaba”, afirmó Sánchez.
Sus latidos no son normales. Su pecho resuena de forma melódica, como una sinfonía futurista, o (para ejemplificar mejor) se asemeja al sonido de un carro eléctrico cuando acelera.
Pese a andar todo el día con el bolso a cuestas, él asegura que ya se acostumbró. Aunque ya no puede meterse a una piscina ni al mar, afirma que no le importa, porque de igual forma, “con costos” sabe nadar. Las baterías de su moderno corazón duran entre 15 y 17 horas. Siempre anda con repuestos “por aquello de una emergencia”. No obstante, por muy futurista y surreal que parezca, en las noches don Henry conecta su cuerpo directamente al tomacorriente para estar “con carga” durante todo el día siguiente.
“Es tan fácil acostumbrarse como al uso del celular que todos tenemos: hay que llevarlo, cargarlo, tratar de cuidarlo y no mojarlo. ¡Es prácticamente lo mismo!”
El corazón mecánico es un aparato ventricular de última tecnología, diseñado para brindar soporte circulatorio continuo a pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada, reduciendo complicaciones y mejorando los resultados clínicos a largo plazo.
Es decir, está diseñado para bombear la sangre cuando el corazón no puede hacerlo de manera eficaz.
“Es un dispositivo de costo elevado, y es solo para pacientes muy delimitados. No es para cualquier persona que tenga insuficiencia cardíaca”, explicó Luis Carlos Montero, cirujano de tórax que participó en el procedimiento.
Luis Carlos Montero
Cirujano torácico
“Usualmente, la expectativa de vida no se condiciona solamente por el dispositivo, sino que, por lo general, se ve afectada por alguna otra comorbilidad que tenga el paciente”.
Alexander Sánchez
Gerente médico, CCSS
“Este no es un procedimiento cualquiera. Es una cirugía compleja, de altísima especialización, que no solo demuestra la capacidad técnica de la CCSS, sino también nuestro compromiso”.
Tania Jiménez
Directora, Hospital Calderón Guardia
“Con este procedimiento, el hospital reafirma su liderazgo en la región y su compromiso con la salud de la población, marcando un nuevo capítulo en la historia de la medicina en Costa Rica”.


