Continuando el legado de mamá

Vivir con una mamá dedicada a la pintura fue clave para que Sabrina Vargas Jiménez terminara decantándose por completo hacia este oficio, ya que la constante observación de colecciones artísticas y un viaje en su adolescencia por Europa, fueron vitales para que los cuadros, trazos e inspiraciones fueran posicionándose poco a poco de su corazón […]

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Vivir con una mamá dedicada a la pintura fue clave para que Sabrina Vargas Jiménez terminara decantándose por completo hacia este oficio, ya que la constante observación de colecciones artísticas y un viaje en su adolescencia por Europa, fueron vitales para que los cuadros, trazos e inspiraciones fueran posicionándose poco a poco de su corazón y pensamientos en el futuro.

Amalia Jiménez Volio, artista nacional y progenitora de nuestra protagonista, llevó a su hija por museos en Francia y Holanda para observar y analizar distintas épocas, tendencias y maestros de la profesión, algo que causó un impacto definitivo en la carrera que iniciaría, sin embargo fue un evento lamentable para su vida la que le dio el impulso final para estudiar arte en la universidad.

“Mi mamá falleció hace 11 años y a partir de ese momento fue que yo decidí entrar a especializarme y prepararme, soy educadora de profesión, estudié hotelería y me dediqué a los negocios familiares. Siempre me encantó el arte y pinté al lado de mamita. Tengo cuadros desde el colegio, pero fue hasta hace 8 años que yo decidí estudiar de lleno y convertirme en profesional”, comentó.

Clases de cocina y el rescate del bordado clásico también son parte de sus facetas artísticas que ejecuta en su taller personal, algo que la llena de muchas satisfacciones por lo que puede brindar y compartir con otras mujeres.

 

ESPECIALISTA COMPLETA

 

En la academia pudo aprender diversas técnicas que utiliza de manera constante en sus obras, pasando por el óleo, la acuarela, el pastel y el acrílico, aunque los trabajos en xilografía son los que comercializa de una manera más efectiva, algo que le permite plasmar sus verdaderas inspiraciones que están ligadas con la “Naturaleza de Dios” como ella misma lo califica.

“Trato de copiar su obra a través de las flores y me encanta pintarlas, ya llevo cuatro colecciones que están relacionadas directamente con la naturaleza, donde también introduje al ser humano, los ángeles y a mí misma. Hay otra técnica que me gusta implementar que son los mosaicos, trato de perfeccionarlos como obras de arte y llevo 6 años de trabajar el vidrio”, dijo.

Sus trabajos, especialmente en mosaico, pueden tardar hasta 8 horas dependiendo del diseño que quiera implementar en el producto final, todo está relacionado con el nivel del complejidad que tengan, incluso una de las obras se extendió por seis meses aproximadamente, tiempo que dedica a que cada detalle quede lo mejor posible, esto para satisfacción propia y de admiradores.

Con respecto al futuro, seguir pintando, dar clases y continuar retroalimentándose de la historia del arte son parte de sus proyectos, algo que le gustaría compartir con sus alumnos para que una visita que estos puedan realizar en el futuro a un museo sea más provechosa para ellos. 

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