
Los destinos con mayor afluencia turística en Costa Rica figuran también como los puntos donde se reportan más denuncias por delitos contra la propiedad con víctimas visitantes, según datos oficiales registrados entre el 1.º de enero y el 11 de octubre del 2025.
San José encabeza la lista de cantones con más casos acumulados en este periodo, seguido por Puntarenas y San Carlos, mientras Garabito, Talamanca, Osa, Quepos, Alajuela, Nicoya y Santa Cruz completan los territorios con mayor cantidad de reportes.
Dentro de estas zonas se identifican sectores específicos donde ocurre la mayor cantidad de incidentes.
En Jacó, los casos se concentran en Avenida Pastor Díaz, Calle La Nación, Calle Las Gemelas, el mirador Las Letras, Villa Sol Dorado, Playa Herradura y Playa Hermosa.
En Cóbano, las denuncias se ubican en el centro, Santa Teresa, Mal País, Playa Hermosa y Playa Suecos; mientras que en La Fortuna destacan áreas como La Palma, El Tanque, Agua Azul y Río Choyin.
En Cahuita, los reportes se focalizan en el centro, Puerto Viejo, Playa Negra, Arrecife, Escondida, Manzanillo y Punta Uva.
También figuran incidentes en Bahía Ballena, Dominicalito y Playa Hermosa en Osa; en Quepos, Manuel Antonio, Playa Espadilla y el malecón; y en el casco central de San José, especialmente cerca del Mercado Central, Barrio México, Barrio Chino, Museo del Jade, Plaza de la Democracia y alrededores del Poder Judicial.
La presidenta del Colegio de Criminólogos, Karen Jiménez, calificó la situación como un reflejo del deterioro de la seguridad pública y advirtió sobre su impacto internacional.
“Es lamentable el tema de la inseguridad que no solo afecta la convivencia ciudadana, sino que también afecta el tema económico del país”, señaló, al tiempo que recordó que Estados Unidos, Canadá y países europeos han emitido advertencias recientes para viajeros que visiten Costa Rica debido al incremento de hechos violentos.
Jiménez explicó que el aumento de homicidios ligados al sicariato y al narcotráfico también eleva el riesgo para personas ajenas a estas estructuras.
“Este año se ha caracterizado por un aumento considerable de víctimas colaterales o mejor dicho personas inocentes que están siendo asesinadas por quedar en medio de disputas territoriales y además por balas perdidas”, afirmó.
La criminóloga advirtió que las alertas internacionales influyen en la decisión de viajar y en la percepción de seguridad.
“Las personas buscan si un lugar es seguro y cuáles son los delitos más frecuentes, y a partir de eso deciden si compran boletos o se hospedan en esa zona”, indicó.
También recordó que Costa Rica enfrenta limitaciones presupuestarias para sostener presencia policial y patrullaje, sumado a relevos generacionales dentro del crimen organizado que involucran a jóvenes de zonas vulnerables.
Por su parte el abogado y criminólogo Bernal Vargas coincidió en que la alerta reciente emitida por Estados Unidos cuestiona la capacidad institucional para enfrentar la criminalidad.
“Se pone en duda la efectividad de la policía o las autoridades nacionales en cuanto al abordaje que le están dando a la problemática del crimen organizado”, indicó.
Aunque reconoció el trabajo policial, señaló que “pareciera que se están quedando cortos con respecto a la efectividad contra el flagelo de la delincuencia” y que esto genera en los viajeros “una sensación de inseguridad y el temor de ser víctimas de algún delito”.
Vargas advirtió que el impacto también alcanza la economía nacional. “Al emitir esa alerta, eso va a desacelerar las visitas de ciudadanos estadounidenses y de otros países a nuestro país y afectaría un sector muy importante como el turismo”, apuntó.
Sobre las recomendaciones incluidas en el aviso, destacó que llaman a saber a dónde acudir en caso de ser víctima, pero consideró que son precauciones “que a diario deberíamos tomar no solo ciudadanos estadounidenses sino también ciudadanos en general para no ser víctimas de algún delito en las calles o comercios”.
El informe oficial detalla que los delitos más comunes contra turistas son hurtos, tacha de vehículo y asaltos, principalmente entre las 9:00 a.m. y las 8:59 p.m., con mayor concentración entre el mediodía y la tarde, y los jueves y viernes como los días con más reportes.
Aunque los registros muestran una reducción del 21,6% respecto al año anterior, persisten focos activos vinculados a playas, corredores turísticos, áreas comerciales y zonas urbanas de alta circulación.
