
David Bolaños, un joven costarricense que reside y estudia en Israel, compartió su experiencia en medio del actual conflicto bélico que enfrenta ese país, por medio de los micrófonos de Extra Radio.
Oriundo de Curridabat y estudiante de ejecución musical en la Universidad de Tel Aviv, relató cómo es vivir bajo la constante amenaza de ataques y con una rutina marcada por las alarmas de misiles y las idas al búnker.
“De momento está relativamente tranquilo. Tuvimos una sirena ahora en la mañana, eso de las 9 de la mañana, que hubo un ataque pequeño de 30 misiles, pero después de eso está tranquilo”, comentó Bolaños, quien señala que la población ya ha empezado a acostumbrarse a este tipo de situaciones.
A pesar de que los servicios educativos están suspendidos, él permanece en su apartamento siguiendo los protocolos de seguridad establecidos.
David explicó que su día a día ha cambiado drásticamente desde el inicio de los ataques de mayor escala.
“Previo a que empezara la guerra con Irán el viernes, lo que teníamos eran ataques de solo un misil. Había una alarma de misiles Yemeníes, que se enviaba uno o dos a lo mucho. El día viernes, no te puedo confirmar números porque realmente andan rondando por todo lado, pero estamos hablando de un ataque que pudo haber sido de 200 a 300 misiles que se siguieron por ataques de tamaños similares”, explicó Bolaños.
“Vos te vas a dormir y cerca de medianoche tenés una sirena, puede ser que esa sirena sí sea ataque o no sea ataque… tres, cuatro de la mañana vuelves a tener otra sirena y te levantás. Ese fue el caso de hoy”, relató sobre la constante interrupción del sueño a causa de las alertas.
A pesar de la incertidumbre, regresar a Costa Rica no es una opción viable por el momento.
El espacio aéreo israelí se encuentra cerrado, y aunque existen rumores sobre posibles vuelos humanitarios, no hay confirmaciones oficiales.
Además, salir por tierra hacia Jordania representa un riesgo que, según David, no está dispuesto a asumir.
“Se habla que algunos países podrían hacer vuelos humanitarios, pero está nada más en rumor. Y ahorita tengo entendido que la única frontera que está abierta es Jordania por tierra. Pero siento yo que es mucho más inseguro intentar salir del país por tierra a Jordania, un país que no conozco, que no sé qué puede pasar, estando lejos de un refugio, tal vez en el trayecto”, concluyó.
Mientras la situación evoluciona, David y miles de habitantes permanecen atentos a las indicaciones de seguridad, refugiándose en un búnker cercano a su residencia cuando las alarmas lo exigen, a la espera de que las condiciones permitan retomar su vida y estudios con “normalidad”.


