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El Tribunal Penal de Alajuela condenó a tres hombres identificados como Quirós Acosta, de 32 años; Vargas Acosta, de 25; y Briceño Marchena, de 61, a un total de 190 años de prisión por su participación en una serie de delitos que incluyeron dos homicidios calificados y tres robos agravados.
De acuerdo con la acusación, los sujetos contactaban a hombres con el supuesto fin de seducirlos. Una vez que lograban el encuentro, les suministraban clonazepam en las bebidas para dormirlos. Mientras las víctimas se encontraban inconscientes, los ahora condenados procedían a robarles sus pertenencias y utilizaban sus tarjetas bancarias para extraer dinero en efectivo. En la mayoría de los casos el plan se ejecutó sin mayores complicaciones, pero al menos en dos ocasiones terminó en asesinatos.
Casos
El primer crimen ocurrió el 3 de noviembre de 2020, cuando Enrique Chaves Benavides fue encontrado sin vida, atado de pies y manos con sábanas, y con cinta adhesiva en el rostro.
El segundo hecho violento se registró el 24 de noviembre de ese mismo año, en Calle Blancos, donde Kyevin Farguharson Mora fue asesinado con arma blanca.
La víctima habría despertado mientras los agresores buscaban objetos de valor en su casa, lo que provocó que lo atacaran mortalmente.
En un tercer caso, el imputado Vargas Acosta fue acusado de intentar asesinar a un hombre de apellidos Soto Chavarría, por lo cual recibió una pena adicional de 20 años de cárcel.
Durante la lectura de la sentencia, el juez Keneth Monge explicó que uno de los elementos considerados para imponer las penas fue la crueldad con la que se cometieron los crímenes. En el caso de Enrique Chaves, el tribunal valoró que la víctima fue sometida a un estado de indefensión mediante el uso de clonazepam, y posteriormente amarrada y torturada para extraerle información sobre sus tarjetas. La saña con que actuaron los responsables fue uno de los agravantes que más peso tuvo en la resolución judicial.