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Boruca, un territorio indígena reconocido por resguardar una de las tradiciones culturales más emblemáticas de Costa Rica, también enfrenta el avance de las drogas y otras conductas asociadas, como robos y vandalismo, según aseguran los comunitarios.
Diego Lázaro Morales es docente en uno de los centros educativos de Boruca y mayor en el Juego de los Diablitos (Cagrúˇrójc). Asegura que desde hace aproximadamente tres años se percibe una mayor comercialización de drogas en este territorio. “A nivel comunitario le estamos haciendo frente a esa situación que ha entrado por personas externas en el territorio y se ha quedado en otros jóvenes que han visto la facilidad de ver cómo se comercializa”, dijo Morales.
Sin embargo, Morales aseguró que no ha habido una expansión tan abrupta del consumo y la venta de drogas, debido a que la cantidad de personas involucradas “es pequeña”.
Por su parte, Luis Diego Rojas, presidente de la Comisión Cagrúˇrójc, aseguró que, además del consumo de drogas, también se registran otras prácticas que antes no eran tan comunes, como robos y “vandalismo”. Incluso, advirtió sobre motociclistas que recorren a alta velocidad las vías pavimentadas de la comunidad, poniendo en riesgo a los peatones.
“Se dan situaciones que años atrás no se escuchaban. También hay robos a instituciones, hay muchachos que crecieron en otros lados, estaban metidos en drogas y regresaron al pueblo. Y eso genera daños en la comunidad”, señaló Rojas.
Las autoridades no desconocen la situación. El comisionado Edwin Miranda, director regional de la Fuerza Pública en la región Brunca, aseguró que la jefatura cantonal le informó que esta práctica se ha extendido recientemente en las comunidades indígenas.
“Los jefes del cantón me han hablado de que también, lamentablemente, algunas personas que conviven en la comunidad están siendo partícipes del consumo y de beneficiar a personas para que ingresen a la comunidad para vender y distribuir droga”, dijo Miranda.
En un recorrido realizado por Grupo Extra en la comunidad, se observó que la caseta de la Fuerza Pública permanece cerrada y con los vidrios rotos. Los comunitarios aseguran que se encuentra así desde hace más de 10 años y consideran que la ausencia de agentes policiales incide en la mayor presencia de drogas y “vandalismo”.
“Lo que se nos manifiesta es que no hay personal, pero el mismo pueblo lo ha pedido en las asambleas de la Asociación de Desarrollo Integral”, señaló Morales.
Miranda aseguró que la caseta de Boruca permanece cerrada como parte de un proceso de reorganización policial basado en la “distritalización” y que su reapertura no evitaría el problema de las drogas.
Según explicó, la institución dejó atrás el esquema de casetas con un solo policía y ahora apuesta por concentrar personal, equipo táctico y unidades móviles en delegaciones distritales con mayor capacidad operativa.
“Es más bien un riesgo de que un policía solo pueda ser objeto de algún tipo de sustracción, tanto de su arma de fuego como de su chaleco y todo su equipo policial”, dijo.
Aseguró además que no está prevista la reapertura de la caseta y que se valora la eventual construcción de una delegación policial en Térraba, que también daría cobertura a Boruca.
Rojas señaló que, cuando hay llamados a la Fuerza Pública, los agentes tardan en llegar debido a la distancia desde el cantón de Buenos Aires, delegación que da cobertura a Boruca.
Al respecto, Miranda advirtió que la institución se moviliza rápidamente cuando se trata de emergencias prioritarias.
Añadió que la institución hace patrullajes constantes en los territorios indígenas, especialmente para atender recomendaciones la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que en 2015 instó a Costa Rica a proteger a los comunitarios Teribe y Bribri de Salitre ante amenazas por la ocupación ilegal de sus territorios por parte de personas no indígenas.
Las borucas
También conocidos como pueblo brunca, son un pueblo indígena originario de la región sureste de Costa Rica. Entre sus expresiones culturales más emblemáticas destaca el Juego de los Diablitos, una tradición de gran valor simbólico. Sus manifestaciones culturales también constituyen pilares fundamentales de su actividad económica.





