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La sociedad en la que vivimos se ve afectada diariamente por muchos problemas tales como la delincuencia, los vicios, las drogas, los robos y la corrupción. Estas situaciones van a influir en la conducta de las personas, encontrándonos aquí a cada momento con gente estresada, desesperada o angustiada. De igual manera, en las escuelas y colegios se reflejan las deserciones de alumnos, las bajas calificaciones, el desinterés por el estudio y un sinfín de realidades que se presentan en el ámbito familiar y social.
Si dirigimos la mirada hacia las cárceles, encontramos que están llenas por personas sentenciadas a una condena por diferentes delitos, sometidos a un sistema porque en su momento no fueron capaces de controlar sus vidas, sus acciones.
Ante lo anterior, todos apuntamos a que las posibles causas son la familia como la verdadera responsable. Se deduce que los padres no cumplen con responsabilidad sus deberes familiares y al parecer los valores se han perdido. Ciertamente existen muchas dificultades en la convivencia familiar y esto quebranta las relaciones y la buena armonía dentro del seno de la familia.
Tras estas situaciones, encontramos la violencia intrafamiliar, como el maltrato infantil, los abusos de poder de alguno de la pareja, las violaciones, los abortos, suicidios, desintegración familiar. Algunos jóvenes se fugan de los hogares o se revelan contra sus padres.
Al analizar las raíces de toda esta problemática a nivel familiar, se llega a la conclusión de señalar que una de las principales causas es la falta de comunicación, comenzando desde el noviazgo, en la relación de los cónyuges o pareja conviviente y entre los miembros que son parte del hogar.
La comunicación es uno de los mejores mecanismos con que cuenta la pareja para desarrollar el entendimiento mutuo; un combustible indispensable para impulsar, consolidar y acrecentar la relación, y a la vez mantener viva la llama del amor; pero para que logre su cometido es indispensable aprender a dominar su arte, de la misma forma que el pintor experto sabe combinar los colores y aplicar la pintura con trazos armónicos, en mayor o menor cantidad, para generar el efecto deseado.
Una buena comunicación sirve para establecer contacto con las personas, para dar o recibir información, para expresar o comprender lo que pensamos, para transmitir nuestros sentimientos, comunicar algún pensamiento, idea, experiencia o información con el otro, y para unirnos o vincularnos a través del afecto y de la empatía.
La comunicación es muchas veces compleja. Por ejemplo, en la mayoría de los problemas entre países, como Costa Rica y Nicaragua, donde vemos falta de voluntad a efecto de que los dos gobernantes se enfrenten en una reunión amistosa y diplomática a dialogar, buscando personalmente resolver los diferentes conflictos en que estamos sometidos, simplemente por no comunicarse. Vemos, entonces, que la comunicación es vital en el desarrollo de la vida, tanto del individuo como de la familia, al igual que entre las naciones del mundo.
Deseo compartir estos pequeños pensamientos con ustedes que día a día me honran con su lectura, para que ahora revisemos lo concerniente a la comunicación, principalmente a nivel familiar, ya que es allí donde las personas somos formadas en valores, principios y donde vivimos bajo sentimiento de espiritualidad. Es en la familia donde debemos salir preparados para enfrentar los diferentes retos de la vida y, dependiendo de cómo haya sido el proceso en el hogar, podemos progresar y hacer prosperar nuestra nueva familia.
Una verdadera y sincera comunicación pone al descubierto a quienes intervienen en su desarrollo. En el momento en que una de las partes se encierre en sí misma, se rompe la comunicación y lo poco que se logra es una conversación como la puede tener cualquier persona.
Cada movimiento, gesto o acción está comunicando algo y una de las partes de nuestro cuerpo que constantemente comunica lo que pasa en nuestro interior es el rostro. Nuestro rostro no siempre está resplandeciente y feliz, siendo que somos humanos, tenemos momentos donde expresamos enojo, tristeza y dolor.
Que la comunicación sea la acción por la que se hace partícipe a otra o a otras personas de lo que uno conoce, tiene, desea, piensa y siente.
La verdadera comunicación enriquece el alma y el deseo de vivir, mientras que la simple conversación solo entretiene.
*Exjuez de la República