¿Cómo vencer la timidez?

Los amigos que saben que escribo en este medio me han sugerido que me refiera al tema, ya que, según su criterio, la timidez afecta a muchas personas, independientemente de su formación profesional y estatus socioeconómico. Si usted desea compartir o hacer una retroalimentación, gustosamente recibiré su correo, o puede llamar al número 8379-6097. En […]

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Los amigos que saben que escribo en este medio me han sugerido que me refiera al tema, ya que, según su criterio, la timidez afecta a muchas personas, independientemente de su formación profesional y estatus socioeconómico. Si usted desea compartir o hacer una retroalimentación, gustosamente recibiré su correo, o puede llamar al número 8379-6097.

En términos generales y relativos, la timidez podría definirse como una sensación de inseguridad e incomodidad que siente la persona cuando se encuentra en una actividad social. La timidez le impide realizar con eficiencia sus funciones y disfrutar de estas. Es una especie de virus que afecta el funcionamiento y estabilidad psicoemocional del sujeto, haciéndolo sentir y ver menos inteligente o capaz de lo que realmente es. Dicho así, es bueno tener a la mano alguna técnica o herramienta inmediata para combatirla, si por alguna razón no se ha podido llevar a cabo un control adecuado mediante la consulta profesional.

La timidez podría confundirse con el carácter introvertido. Las personas que observan a alguien así, podrían equivocarse, ya que la introversión es una característica de la personalidad y no tiene por qué necesariamente ser un problema.

Posiblemente, la raíz de la timidez se encuentre en la inseguridad personal del sujeto, o quizás se deba a un asunto con trasfondo de mayor importancia. De allí que este problema podría tener una característica más o menos molesta para quien la sufra, o llegar a constituirse en patología que afecte la vida cotidiana del sujeto y sus relaciones con los demás. Si la timidez llega a alcanzar ese nivel, lo más recomendable es buscar ayuda profesional.

Existen muchas terapias psicológicas para tratar este problema, entre ellas se encuentran: la Terapia Gestalt, el Psicoanálisis, la desensibilización sistemática de Wolpe o la hipnosis. Sin embargo, parece que los profesionales coinciden en que el tratamiento más frecuente para la timidez es la Terapia Cognitivo-Conductual. En síntesis, este tipo de terapia tiene como objetivo trasformar el comportamiento errático de las personas tímidas, así como controlar los pensamientos automáticos negativos que generan ese trastorno.

Cuando el caso sea leve, es probable que algunos tips resumidos de Pau Navarro (Navarro, SF, P.1) y otros autores le puedan ayudar en algo:

1- Es bueno hacer una lista de las situaciones que más le provoquen ansiedad y caracterizarlas, o sea, qué, cuáles, etc. Es conveniente concretar bien la situación, por ejemplo: “Me da mucho miedo hablar en público”… Bueno, ¿qué público?

2- Los psicólogos utilizan mucho la denominada “desensibilización sistemática” o “contrafobia”, lo que significa que uno puede ir enfrentando sus miedos de forma gradual, de tal manera que, si algo lo paraliza, enfrentar ese algo y así ir perdiendo el miedo. Un ejemplo sería: si yo le tengo miedo a las alturas, se recomienda (tomando las precauciones del caso) subir a partes un tanto altas y luego a otras más altas hasta sentir que se domina paulatinamente.

3. Creer y practicar. Lo importante en estas estrategias o cualquier otra es el convertirnos en buenos practicantes y creer en lo que estamos haciendo para que se produzca el efecto deseado.

4- ¿Qué hacer si, a pesar de que se está practicando una técnica, siempre nos paraliza el miedo? Lo recomendable es recordar lo que haya salido bien en otros casos. Si usted tiene mucho miedo al ir a una entrevista de trabajo, piense en la última vez que se puso nervioso en una situación similar. Recuerde sí se puso nervioso, pero fue muy valiente y pudo salir adelante, y al final el resultado fue muy positivo.

Finalmente, quisiera decirle a usted, amigo/a lector/a, tome en cuenta que: debemos aprender, en la vida, que en unas situaciones se gana y en otras se pierde y que vencer un hábito que tiene mucho tiempo de estar con uno no es fácil, eso requiere de mucho esfuerzo, empeño, dedicación, paciencia y ser sistemático. La otra, es que en este y otros casos cuenta mucho la sinceridad personal y la decisión de realmente querer hacer algo por uno mismo. También, reconocer que, cuando tenemos un problema y no podemos con él; debemos buscar ayuda profesional. Además, no hay que dejar las cuestiones que se pueden hacer de una vez para después, porque ocurre que, con el tiempo, las dolencias se van haciendo más grandes y luego son más difíciles de resolver…