
Construir una vivienda implica mucho más que calcular el costo del cemento, la varilla o la mano de obra. Un presupuesto incompleto puede provocar atrasos, sobrecostos e incluso la paralización de un proyecto por falta de recursos.
Según explica Gerardo Quesada, gerente general de GCM Construcción Integral, uno de los errores más frecuentes es subestimar todos los gastos que intervienen en una construcción. Por ello, recomienda elaborar un presupuesto integral que contemple cada etapa del proceso antes de colocar la primera piedra.
Antes de comenzar la obra es necesario invertir en una serie de estudios y trámites indispensables para desarrollar el proyecto de forma legal y segura.
Entre ellos se encuentran el diseño arquitectónico, los estudios de suelo, levantamientos topográficos, timbres del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA), permisos municipales y la póliza de riesgos del trabajo del Instituto Nacional de Seguros (INS).
Aunque estos gastos no forman parte de la construcción visible, son fundamentales para iniciar el proyecto correctamente.
Los costos directos corresponden a todos los elementos necesarios para ejecutar la construcción.
Aquí se incluyen los materiales estructurales y de acabados, así como la mano de obra requerida para cada etapa del proyecto.
Quesada recomienda solicitar siempre un presupuesto detallado, donde se especifique cada actividad, las cantidades de materiales y los costos asociados, en lugar de aceptar únicamente un precio global por metro cuadrado.
Existen gastos que no forman parte de la estructura de la vivienda, pero que son indispensables para ejecutar la obra.
El alquiler de baños portátiles, andamios, herramientas, manejo de residuos, transporte de materiales, consumo de agua y electricidad durante la construcción son algunos ejemplos de costos indirectos que deben incluirse desde la planificación.
No contemplarlos puede generar gastos adicionales que afecten el presupuesto inicial.
Toda construcción está expuesta a situaciones inesperadas.
Condiciones climáticas, cambios en el diseño, ajustes técnicos o variaciones en el precio de algunos materiales pueden impactar el costo final de la obra.
Por esta razón, los especialistas recomiendan destinar entre un 5% y un 10% del presupuesto total como fondo de contingencia para atender cualquier eventualidad sin comprometer el desarrollo del proyecto.
✔ Costos de diseño, estudios técnicos y permisos.
✔ Materiales y mano de obra detallados.
✔ Gastos logísticos y costos indirectos.
✔ Fondo para imprevistos.
✔ Presupuesto desglosado por actividades.
✔ Contrato formal con el alcance del proyecto.
Contar con un presupuesto completo desde el inicio permite planificar mejor la inversión, reducir riesgos y desarrollar la construcción con mayor tranquilidad.
Elaborar un presupuesto adecuado es uno de los primeros pasos para construir con seguridad y evitar sobrecostos. Si está pensando en desarrollar una vivienda o remodelar, contar con asesoría profesional puede ayudarle a optimizar su inversión desde la planificación.
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