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En la actualidad es común escuchar en programas de radio o televisión y en redes sociales diversas versiones sobre lo que es comer sano. Nuestro cuerpo fue creado para realizar muchas funciones que nos permiten el crecimiento, madurez y recuperación de las enfermedades en cada etapa de la vida. Para esto niños, jóvenes y adultos, así como deportistas, mujeres embarazadas, lactantes o en la menopausia, debemos comer muy bien.
Las sustancias llamadas nutrientes permiten que ocurran estas funciones y se encuentran en los alimentos en mayor o menor cantidad. Por eso la alimentación debe ser variada e idealmente dividida en cinco o seis comidas al día.
Estas comidas frecuentes nos ayudan a que el metabolismo sea más activo y a no sufrir episodios de mucha hambre antes de cada comida, lo que puede llevar a comer en exceso, después de largas horas sin probar bocado. Lo ideal es que desayunemos temprano, tomemos dos meriendas livianas (a media mañana y a media tarde), almuerzo y cena variados, y si nos acostamos muy tarde, una merienda pequeña en la noche, pero no antes de dormir.
Comer sano es ingerir de todo para incluir todos los nutrientes. Incluir suficientes vegetales verdes y amarillos, así como frutas frescas cada día, es indispensable para recibir vitaminas, minerales, fibra y agua. La recomendación es comprar frutas de temporada y producidas en nuestro país.
Cantidades moderadas de alimentos fuentes de proteínas como las que se encuentran en los de origen animal (leche, huevos, carnes) y también en cualquiera de los tipos de frijoles (de todas formas y colores) son vitales.
También moderar pero no dejar de lado las harinas (fuentes de carbohidratos) como el pan, arroz, pastas, papas y otras raíces, y reducir los azúcares, mieles, jaleas y mermeladas es lo más sano. Incluir pocas grasas es muy saludable, ya que con las de cocción y las del pan del desayuno es suficiente.
Comer sano es consumir todos los alimentos, frescos, poco pelados, ya sea crudos o cocidos; los vegetales y las frutas bien lavadas y desinfectadas, manipuladas con manos y utensilios limpios y a las horas recomendadas. Es así como se nutre adecuadamente a toda la familia sin quitar alimentos beneficiosos, más bien incluyendo aquellos que consumimos poco como frutas y vegetales, y disminuyendo aquellos como los empacados, los ricos en azúcares, golosinas y bebidas azucaradas.
El comer sano debe estar acompañado de tomar como mínimo ocho vasos de agua al día. Con esta cantidad podemos reponer la cantidad de agua que nuestro cuerpo elimina por medio del sudor, orina, heces y respiración. Si vivimos en lugares con un clima muy caliente esa cantidad de agua hasta podría duplicarse.
Todas estas recomendaciones deben complementarse con actividad física. Debemos realizar actividad física mínimo 30 minutos durante cinco días a la semana. Comiendo sano y realizando actividad física mejoramos nuestra calidad de vida.