Comer bien no tiene que ser costoso

Msc. Kattia Solano Leandro, Nutricionista UCIMED.

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En un contexto donde el costo de vida en Costa Rica, ha incrementado significativamente, muchas familias se ven forzadas a modificar su alimentación, a veces sacrificando calidad nutricional por precio. Sin embargo, comer bien no tiene por qué ser costoso. Lejos de los productos importados y de moda, nuestra cultura alimentaria ofrece opciones locales, accesibles y altamente nutritivas, como el huevo, el frijol, el chayote, el camote y el banano.

La clave está en tomar decisiones informadas y prácticas, que optimicen nuestros recursos. Entre las recomendaciones más útiles, podemos destacar:

1. Comprar en ferias del agricultor: allí se encuentran productos frescos, de temporada y a mejor precio. Además, conversar con los productores permite identificar opciones más económicas y aprender sobre su preparación.

2. Planificar el menú semanal: dedicar unos minutos a organizar las comidas evita compras impulsivas, reduce el desperdicio y permite aprovechar lo que ya se tiene en casa.

3. Cocinar en casa: es más saludable y económico. Controlar ingredientes y porciones, además de compartir el acto de cocinar, refuerza vínculos familiares y cuida la salud.

4. Aprovechar todo: en Costa Rica se desperdician 72 kg de alimentos por persona al año. Reutilizar sobras, almacenar correctamente y rescatar partes comestibles ignoradas (como cáscaras y hojas), puede marcar una gran diferencia.

5. Volver a lo tradicional: nuestras recetas ancestrales nacieron de la necesidad y el ingenio; son nutritivas, sabrosas y equilibradas. Valorar lo nuestro, es también un acto de soberanía alimentaria.

Comer bien no es un privilegio, es un derecho y una forma de cuidarnos. Con pequeños cambios, organización y valoración de lo local, cada comida puede ser un acto de amor y bienestar.