
Colombia votará el domingo entre modelos económicos opuestos, bajo la amenaza de una crisis fiscal: continuar con la izquierda en el poder, que prioriza la inversión social y la transición energética, o girar hacia la extrema derecha, que impulsa el libre mercado y el extractivismo.
El presidente Gustavo Petro termina cuatro años de mandato con respaldo en sectores populares por la reducción de la pobreza, el fortalecimiento de la educación pública, la disminución del desempleo y el aumento récord del salario mínimo.
Pero el primer mandatario de izquierda del país también es cuestionado por el incremento del gasto público, comentarios ofensivos contra empresarios y el peor déficit fiscal de Latinoamérica después de Brasil, según la CEPAL.
Para Diego Soler, empresario textil, el gobierno de Petro fue “antiempresa”.
“Pasamos de pagar 15% de arancel en el caso de los textiles, a pagar el 40%”, cuenta a la AFP el dueño de American Tactical, dedicada a la importación y comercialización de equipamiento táctico.
En la cuarta mayor economía de Latinoamérica, su empresa sobrevivió al aumento del 23% del salario mínimo el año pasado sin despidos, pero no logró crecer.
En el balotaje presidencial del 21 de junio se enfrentarán el senador izquierdista Iván Cepeda y el abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella.
“Me asusta cómo la gente apoya a una persona que, si en cuatro años avanzamos, quiere volver a retroceder”, dice Laura Valverde, una contable de 34 años que se benefició del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral y un subsidio mensual para su hijo con discapacidad.
Ante eventuales recortes, asegura que saldría a protestar.
Mientras la atención de muchos votantes está puesta en la ola de violencia que vive Colombia, economistas advierten que el mayor desafío del próximo presidente será económico.
La gente “va a sentir el deterioro (fiscal)”, dice Ana Fernanda Maiguashica, economista y presidenta del Consejo Privado de Competitividad, un centro de pensamiento del sector empresarial.
Convencido de que el gasto social debe estar en el centro de la política económica, Cepeda plantea profundizar los programas impulsados por Petro en uno de los países más desiguales del mundo.
El futuro presidente de Colombia tendrá que cubrir déficits fiscales con menores ingresos de los hidrocarburos, tradicional fuente del fisco pero en declive desde que el gobierno de Petro apostó por dejar atrás los combustibles fósiles.
De la Espriella, en cambio, pretende reactivar el sector.
“Hay que hacer fracking a lo que dé (…) Con eso cerramos el hueco fiscal”, dijo en una entrevista.
El abogado de 47 años quiere bajar impuestos, según él, para impulsar el crecimiento del PIB a más del doble del 2,6% registrado en 2025.