Cirugías plásticas y muerte de pacientes

Una joven farmacéutica de 35 años, madre de dos menores y muy querida en su comunidad de Puntarenas, encontró la muerte tras someterse a un procedimiento estético en una clínica josefina.Una liposucción mediante el método Slim Láser le costó ser internada de emergencia en el Hospital San Juan de Dios y posteriormente que su salud […]

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Una joven farmacéutica de 35 años, madre de dos menores y muy querida en su comunidad de Puntarenas, encontró la muerte tras someterse a un procedimiento estético en una clínica josefina.
Una liposucción mediante el método Slim Láser le costó ser internada de emergencia en el Hospital San Juan de Dios y posteriormente que su salud se complicara hasta el fatal desenlace.
Pero este tipo de casos es recurrente en los últimos años. En diciembre de 2020 una joven de 32 años también murió en ese centro médico, al parecer se complicó el procedimiento y no pudo mantenerse con vida.
En octubre del año anterior una maestra de 37 años encontró la muerte en una clínica de Río Claro, Golfito, e igualmente una jueza del Poder Judicial no logró recuperarse tras una cirugía de estas.
Muchos casos ocurren porque las clínicas adonde acuden las pacientes no cumplen con las medidas establecidas por las autoridades sanitarias, tampoco cuentan con el personal respectivo y no están autorizadas para efectuar procedimientos invasivos.
En Costa Rica se reportan en el Colegio de Médicos solamente 70 profesionales con especialidad en cirugía plástica y reconstructiva. No cualquiera está capacitado para llevar a cabo estas cirugías y menos los esteticistas.
Han proliferado centros que se anuncian en redes sociales e internet y cobran precios de ganga por liposucciones, abdominoplastias, eliminación de papadas y cachetes, así como por hacer implantes de senos y glúteos, pero quienes realizan este tipo de procedimientos no están acreditados, lo que aumenta el riesgo.
Quienes se gradúan de doctores -como comúnmente se les conoce- de cualquier universidad reciben un título que los acredita como médicos y cirujanos, pero solo son médicos generales.
Los médicos generales no son cirujanos plásticos, a menos que cursen una especialidad en esa rama y estén debidamente acreditados por un centro de estudios nacional o extranjero.
Es importante entender que someterse a una cirugía plástica con un médico general es como operarse el corazón con un especialista en neumonía o en gastroenterología, o viceversa.
Liposucciones, abdominoplastias y otro tipo de cirugías plásticas para verse mejor son invasivas. Únicamente especialistas deben hacerlas, previos análisis médicos para determinar las condiciones de salud del paciente.
Ningún procedimiento para eliminar la grasa y mejorar la figura cuesta poco, su costo es una señal de alerta. Si una persona está decidida a operarse, antes debe cerciorarse de los profesionales, el quirófano y los anestesistas, pues no vale la pena ponerse en peligro. Lo barato sale caro.
Los cirujanos “estéticos, cosméticos o másters en cirugía estética” no son cirujanos plásticos ni especialistas. No ponga su vida en manos de profesionales inescrupulosos.
Si quiere someterse a este tipo de procedimientos verifique el nombre del profesional en el Colegio de Médicos y la Asociación Costarricense de Cirugía Plástica y Reconstructiva.
Ante las constantes denuncias por este tipo de casos el Ministerio de Salud debe tomar medidas estrictas y dejar de otorgar permisos para clínicas de este tipo, donde operan al margen de la ley.
Existe una falta de información sobre quién puede hacer qué y las personas se confunden porque al ver un título de médico que dice “cirujano”, de inmediato lo asocian con las cirugías plásticas y ese es un error garrafal.
Una cirugía de este tipo es un proceso complejo, no improvisado. Requiere análisis médicos profundos, necesita personal interdisciplinario, anestesistas, enfermeros e instrumentistas.
Al ver tantos casos de este tipo urge que intervenga el colegio respectivo, sancionar a los profesionales que engañan a la gente y a cambio de unos cuantos miles de colones son capaces de cualquier barbaridad.
Deben intervenir las autoridades competentes porque cientos de clínicas se valen de la falta de supervisión.