Cientos de costarricenses dan su último adiós a Francisco

Catedral celebró misa solemne

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En una misa solemne, celebrada en la Catedral Metropolitana, se rindió homenaje al Sumo Pontífice, fallecido el pasado lunes.

A las exequias asistieron miembros de los supremos poderes, representantes del cuerpo diplomático, distintas hermandades católicas y líderes de otras congregaciones religiosas, quienes destacaron el liderazgo y la humildad de Francisco, cuyo nombre de nacimiento era Jorge Mario Bergoglio.

La eucaristía fue presidida por el nuncio apostólico, Marc Gerard Miles, quien recordó al Obispo de Roma como un hombre que nunca perdió la oportunidad de acercarse a las necesidades del pueblo, amoroso y lleno de misericordia.

Asimismo, reflexionó que el Papa animó a la Iglesia a no “tener miedo, ensuciarnos y arriesgarnos en las labores apostólicas”.

La Catedral lució completamente abarrotada.

“El Papa Francisco aceptó todas sus responsabilidades sin temor al trabajo ni a las incomodidades. ¡Todavía me cuesta entender cómo el Papa no tomaba vacaciones, y quizás algunos obispos y sacerdotes nos hemos sentido incómodos ante su buen ejemplo! Con dedicación y, a menudo, un buen sentido del humor, el Papa Francisco fue incansable en echar las redes de la misericordia de Dios en medio de los mares de nuestra existencia.

Ante las grandes preocupaciones del mundo, situaciones de guerra, desigualdades y tantas injusticias, no perdió la capacidad de interesarse por los pequeños detalles. 

Lejos de toda superficialidad, los gestos del Papa hacia los pobres, los vulnerables de nuestra sociedad y también hacia las pobrezas espirituales y existenciales que comparten ricos y pobres por igual, fueron siempre gestos auténticos, llenos de la misericordia del buen Dios”, expresó Miles.

Posteriormente, monseñor Javier Román, presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (Cecor) y obispo de Limón, ofreció un mensaje en el que destacó a Francisco como un verdadero peregrino de esperanza.

“Escuchó la voz de Dios que le pedía reconstruir su Iglesia, restaurar los vínculos y volver a la esencia de las bienaventuranzas, desde donde se comprende plenamente su valor para impulsar cambios y luchar contra todo aquello que nos aleja del deseo del Señor”, manifestó.

La celebración concluyó con una oración en la que se rogó por el alma del Papa Francisco, quien “trabajó sin tregua para transmitir las bendiciones de Dios”, y se pidió que fuera recibido en los brazos abiertos del Señor.

Natalia Zúñiga

San José

“El Papa estuvo cerca de los más necesitados. Fue un gran ejemplo para nosotros en humildad y misericordia. Es un modelo a seguir en nuestra vida y lo recordamos con gran cariño”