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Tal vez cien días sea muy poco tiempo y un plazo pequeño para valorar o calificar, lo que ha hecho Donald Trump en la Casa Blanca, máxime si se trata de un periodo de Gobierno, que puede ser doble, por los dos periodos que el sistema permite. Por lo menos, aunque no sea un plazo de años, estos cien días que se cumplieron el fin de semana, pintan un sesgo de cosas y un rumbo por donde se van a tomar decisiones sociopolíticas de profundo significado e importancia para el mundo y por donde va a caminar el Gobierno norteamericano.
Guste o no, hay un recuento sobre el que se puede señalar, lo que sigue y lo que viene, tanto interna, como externamente. En política doméstica, las cuestiones migratorias se han convertido en una novela y retratan, no solo la figura del Presidente, sino el matiz de su Administración. El Gobierno ha endurecido sus posiciones y aunque ha sacado de territorio norteamericano, menos gente, que la que sacó la Administración de Barack Obama, en el mismo tiempo, la Administración Trump, deportó hasta hoy a veintidós mil seiscientas personas, desde adentro. Visitando fábricas, negocios, casas, puntos de encuentros en los parques y ciudades y en los centros de estudio.
Es decir, se han endurecido las decisiones y se están haciendo cosas que poco favorecen el respeto a la Ley, se ha marcado y prohibido la entrada de nacionales de países de fuerte ascendencia musulmán, lo que nunca hizo Obama y la Administración norteamericana libra una guerra sin cuartel en los Tribunales Federales para traerse abajo las declaratorias de ilegalidad de las políticas migratorias en veintiún Estados y es ahí donde ha dicho Trump, que va a probar de qué está hecha su Administración, asegurando que va a ganar la pelea en los Tribunales, llevando las cosas hasta las últimas consecuencias: la Corte Suprema.
Las ciudades refugio que se han resistido a atender las órdenes de la Administración Trump enfrentan amenazas de supresión presupuestaria, si no aplican los criterios gubernamentales en la materia y son vigiladas por orden del mismo Gobierno, con el fin de señalar qué medidas públicas aplican para justificarse y el tiempo en que adoptaran acciones. En los aeropuertos más transitados de los Estados Unidos, muchedumbres de pasajeros se han quedado detenidos sin poder salir a la calle, por las medidas adoptadas con los decretos de prohibiciones de ingreso a suelo norteamericano, que fueron liberados por la decisión de Tribunales Federales y se suman cantidad inestimable de estudiantes, que con los programas de estudio en ejercicio (implementados por la Administración Obama), por el simple hecho de ser hijos de inmigrantes, aunque ciudadanos norteamericanos, tienen los días contados, si salen del país, no entrarán.
El único mérito en esta materia es que se ha desalentado el ingreso ilegal de ciudadanos a suelo gringo, que aunque el mismo Gobierno no cuente con cifras oficiales, sí se tiene la idea que el fantasma de la construcción de un muro kilométrico en la frontera con México es motivo de freno para quienes intentan cruzar la frontera.
La relación comercial con sus vecinos ha sido sumamente errada. Trump ha cuestionado la vigencia del Nafta porque, en su decir, no ha representado grandes ventajas para los agricultores norteamericanos y corren aires de su denuncia y revisión. Según él, no ha sido suficiente la política de subsidios gubernamentales para generar empleos y mover su industria. En la misma línea, se ha hecho regresar a compañías norteamericanas, con la promesa de suavizar impuestos y disminuir cargas tributarias si operan en EE.UU.
Con la prensa norteamericana, la relación personal de Trump ha sido catastrófica. El Presidente les dice mentirosos e irresponsables a los periodistas, lo que a la fecha no ha tenido una verdadera reacción de los principales medios norteamericanos, que en su momento han votado Gobiernos, como a Nixon, y le hicieron la vida imposible a líderes como Truman, Henry Ford y a los Bush. Eso no ha impedido que grupos minoritarios se enfrenten y se radicalicen, contra ciertas medidas.
En estos momentos, el mundo está al borde de una confrontación nuclear con Corea del Norte, debido a que la Administración Trump ha reaccionado con falta de tacto, frente a las actividades nucleares de Kim Jong Un, quien prepara la construcción de un arma nuclear de largo alcance. El manejo del caso sirio ha sido otra torpeza. El programa Obamacare ha soportado la embestida de políticas absurdas y no ha sido desaparecido porque sectores republicanos menos conservadores lo aceptan y porque hay un 65% de la población que lo apoya. En estos cien días de Gobierno, Trump ha respondido provocaciones que en estos momentos comprometen la paz mundial y eso ha sido el mayor desacierto en política internacional.
*Abogado y notario público