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Los pleitos internos y la división entre los diputados del Frente Amplio (FA) tras la elección de Directorio legislativo el pasado 1 de mayo causó “indignación” y “molestia” entre los partidarios, pero esto no afecta al FA de cara a la renovación de sus estructuras y el proceso electoral interno.
Esa es la lectura que hace el secretario general del partido, Rodolfo Ulloa, 22 días después de que las negociaciones políticas para la elección del Directorio sucumbieran y terminara dividiendo a una fracción que ya estaba débil y desunida.
Ulloa aseguró que en las últimas semanas la cúpula de la agrupación ha insistido ante los miembros del FA en todas las comunidades que se debe diferenciar entre los temas de la fracción y el partido.
“Por dicha esas situaciones no han irradiado ni irradiarán en el partido. Nosotros seguimos adelante con el proceso de renovación de nuestras estructuras”, comentó.
Ulloa aseguró que el FA y la fracción parlamentaria han tenido que atender a las comunidades de Puntarenas. La provincia porteña era representada por el FA por medio del diputado Carlos Hernández, quien renunció a la fracción el 30 de marzo por diferencias que desde meses atrás mantuvo con los frenteamplistas, después de que, en marzo del año anterior, fuera arrestado por una supuesta agresión a su esposa.
Ulloa dijo que una “situación similar” afrontan en Alajuela, donde la legisladora representante es Ligia Fallas, quien aún se mantiene en la fracción, pero al margen de sus decisiones. “Por Alajuela han tenido que salir a dar la cara y atender las comunidades Patricia Mora y Edgardo Araya”, comentó.
El frenteamplista dijo que la labor de unificación del partido se intensificará en las próximas semanas, de cara al mes de julio, cuando el diputado Edgardo Araya sea ratificado como el candidato presidencial de la agrupación.