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El presidente del Instituto Costarricense de Puertos del Pacifico, Juan Ramón Rivera, echó marcha atrás con la modernización de puerto Caldera a pesar de comenzar un proceso de asesoría con el Banco Mundial.
A pesar de que el presidente insistió muchas veces para hacerle cambios al puerto, Rivera abandonaría el cargo en mayo sin dejar un contrato firmado.
Muchas empresas, incluso internacionales, presentaron buenas propuestas ante el presidente, pero no se concretaron pese a poseer los requerimientos necesarios y contar con el visto bueno del Consejo Nacional de Concesiones (CNC).
“Nosotros decidimos esperar a la nueva administración para la firma del contrato, todos los detalles técnicos y contractuales están superados, pero en conjunto con el Banco decidimos esperar el aval de la próxima administración porque nos pareció un poco feo que faltando escasas semanas se firme un contrato que tiene una implicación importante”, mencionó el presidente tras consultas del DIARIO EXTRA. Asimismo, agregó que apenas estén definidos el nuevo ministro de Obras Públicas y Transporte y el nuevo presidente del Incop, entablará una serie conversación con ambos.
“Desgraciadamente queríamos dejarlo lo antes posible, pero nos tocó llegar a un momento en donde ya había presidente electo y se decidió que es mejor esperar unas semanas a que estén las autoridades nombradas. El tema más importante (con estas dos personas mencionadas anteriormente) es la licitación”, afirmó el presidente del instituto.
CGR DESESTIMA CAUSA
La Contraloría General de la República (CGR) se pronunció ante una polémica en que se había visto involucrado el presidente del Incop. Sin embargo, este problema fue resuelto y Rivera aseguró a DIARIO EXTRA que lo afectaron fines politiqueros.
“La CGR desestimó una acusación que se hizo de manzanas y peras a las diferentes comunidades, y eso viene a avalar lo actuado por esta institución debido que por muchos años hemos venido en el mes de diciembre entregando a personas y niños una pequeña contribución. Lo que había ahí era una mala intención con fines politiqueros. Lo único que querían era desprestigiar a mi persona y cuando yo llegué eso ya estaba instituido, es una política avalada. No tenemos idea de quien pudo ser (el que quería afectarnos), pero es muy mala intención”, comentó Rivera.