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Las conversaciones de Snapchat atribuidas a Edwin Vargas, alias “Sobrino”, presunto cabecilla criminal, figuran entre los elementos que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) analizó para determinar el papel que habría desempeñado una abogada de apellido Moscoso dentro de la estructura investigada en el Caso Éxodo.
De acuerdo con el expediente judicial, del cual Grupo Extra tiene copia, la defensora técnica habría utilizado las comunicaciones con Vargas no solo para tratar asuntos relacionados con procesos judiciales, sino también para transmitir instrucciones que debían ejecutarse fuera del centro penal.
La extracción de datos de la cuenta de Snapchat identificada con el usuario “sencillosiempre”, atribuida a alias “Sobrino”, permitió a los investigadores analizar intercambios que inicialmente incluían resoluciones, información de expedientes, recursos y fechas de audiencias.
Sin embargo, según el análisis incorporado al expediente, las conversaciones también habrían servido para coordinar gestiones con terceros, compartir ubicaciones, dar seguimiento a placas vehiculares, organizar reuniones y tramitar depósitos y préstamos.
La investigación relaciona las gestiones atribuidas a Moscoso con un hombre de apellido Salmerón y con el traslado de información estratégica a personas que permanecían en libertad.
El expediente también señala que la abogada habría mantenido informado a alias “Sobrino” sobre el avance de causas judiciales y los movimientos de fiscales en investigaciones contra otros integrantes del grupo conocido como “Los Bendecidos”, entre ellos un sujeto identificado como alias “Tío Erick”.
Según los reportes policiales citados en el expediente, Vargas también se habría encargado de cubrir los gastos legales de integrantes de la organización.
El análisis criminal describe una relación de cercanía personal y confianza entre la abogada y los imputados. En los mensajes examinados, Moscoso habría expresado afecto hacia ellos y se habría referido a algunos como parte de su familia.
Para los investigadores, esa relación habría facilitado que las comunicaciones por Snapchat trascendieran los asuntos propios de la defensa legal y se utilizaran para otras gestiones relacionadas con la estructura criminal.
