Cerremos el Banco Central para mejorar nuestra competitividad

José Joaquín Fernández Economista

El 21 de junio de 2022, el precio del dólar en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) se cotizaba en ¢697; para el 18 de septiembre de 2025, había caído abruptamente a ¢504. Hablamos de una pérdida del 28% en poco tiempo. Tan perjudicial es que el tipo de cambio salte a ¢700 como que se desplome a ¢500: ambos escenarios generan incertidumbre y afectan nuestra economía y competitividad.

Esta caída en el precio del dólar está afectando gravemente al sector productivo, especialmente a quienes perciben ingresos en dólares, pero enfrentan costos en colones. Pensemos en el sector exportador, el turismo y la inversión extranjera.

La solución más efectiva ante la volatilidad del tipo de cambio es cerrar el Banco Central de Costa Rica (BCCR). Sigamos el ejemplo de Panamá, un país que funciona exitosamente sin banco central y cuenta con un sistema financiero desregulado. Al eliminar el BCCR y dolarizar nuestra economía, eliminaremos de raíz el riesgo cambiario y la volatilidad del precio del dólar. 

La existencia misma del tipo de cambio introduce distorsiones y costos innecesarios al sistema productivo. 

Si cerramos el BCCR y adoptamos el dólar, todos los costarricenses podríamos acceder a las tasas de interés en dólares que son mucho más bajas, impulsando el crecimiento económico. ¿Por qué seguir pagando tasas en colones significativamente más altas que las tasas en dólares, si podemos acceder a financiamiento más barato y competitivo?

Además, cerrar el BCCR significaría el fin de la inflación y sus consecuencias devastadoras: menor crecimiento económico, aumento del desempleo y deterioro en la distribución del ingreso. 

Aunque actualmente la inflación parece controlada, no olvidemos que en los últimos 40 años Costa Rica ha tenido una inflación promedio anual del 10,36%, mientras que Panamá, sin banco central, apenas llega al 1,79%. Entendamos que la inflación en nuestro país ha sido generada únicamente por el BCCR, que ha emitido más dinero del que la economía produce, desvalorizando nuestro poder adquisitivo.

La permanencia del BCCR ha empobrecido a Costa Rica, condenándonos a la inflación, al riesgo cambiario y a tasas de interés innecesariamente elevadas. Se trata de otro ejemplo del fracaso del Estado y de las ineficiencias de la burocracia. Como señaló el Nobel de Economía F. Hayek en su obra “Denationalisation of Money”: “No encuentro en la literatura de la Economía nada que justifique que el gobierno tenga el monopolio de la emisión de dinero [banca central]… Tiene todos los defectos de todo monopolio”.

Desde su creación, el BCCR ha frenado nuestro desarrollo. Tomemos una decisión valiente y visionaria: ¡cerremos el Banco Central! Así, Costa Rica podrá mejorar significativamente su competitividad y con ello impulsar la prosperidad que todos merecemos.