
En medio de la crisis fiscal, el Banco Central de Costa Rica autorizó la creación de nuevas plazas para 2022. Así consta en el presupuesto, donde se habla de un crecimiento del 5,1% en la partida de remuneraciones respecto al presente año.
De acuerdo con el ente emisor, la junta directiva valoró la necesidad de ajustar la estructura de plazas para atender diferentes requerimientos y necesidades.
La partida total de remuneraciones del Central para el año entrante incluye las cargas sociales patronales, así como los sobresueldos para la atención de las operaciones de la institución y sus proyectos. El monto se estima en ¢29.369 millones, pero se desconoce cuánto se destinará exclusivamente a las nuevas plazas.
De acuerdo con el banco, en el proceso de formulación del presupuesto solo se incluyeron las primeras 35 plazas aprovisionadas mediante la figura del out-tasking (contrataciones para áreas informáticas).
Sin embargo hacen la salvedad de que las demás plazas aprobadas se crearán conforme avancen los procesos de realización de los concursos correspondientes en función de la capacidad instalada de contratación que posee el banco.
Una política interna del Central indica que cuando exista una plaza vacante antes de sacarla a concurso debe haber una promoción interna, que según fuentes allegadas a DIARIO EXTRA no se ha realizado. Algo que genera confusión es que circula otra información sobre 88 plazas.
El acta de la sesión 6013-2021, celebrada el 21 de julio de 2021, establece que la junta directiva autorizó la creación y posterior contratación de plazas para la División de Servicios Tecnológicos a tiempo indefinido, conforme al cronograma presentado por la administración.
Lo anterior implica que dicho proceso lleve a cabo la contratación durante un plazo estimado de 12 meses. De los 108 profesionales aprovisionados actualmente bajo la modalidad de out-tasking, 40 se contratarían en la categoría PGI 3 y los 68 restantes en la PGI 2.
Las razones fundamentales que motivaron el acuerdo y que justificarían estas contrataciones son que, una vez alcanzada la madurez de los principales proyectos tecnológicos que el Central debió emprender hace algunos años, el percibir una proporción significativa de los servicios tecnológicos mediante la modalidad de out-tasking presenta riesgos y costos importantes para el banco.
Aseguraron que la dificultad para atender la creciente demanda por profesionales en ingeniería de software, que se agudizó a principios de la década anterior, hizo que el banco activara un modelo de aprovisionamiento mediante la contratación de horas profesionales (out-tasking), donde se contrataba el personal por horas de trabajo, pero que la situación cambió después de aprobarse ciertas leyes.