
Debido a la intensificación de las recientes erupciones del Volcán Poás, es fundamental seguir ciertas precauciones y recomendaciones para reducir el riesgo de enfermedades en las mascotas ya que al igual que los humanos, la ceniza puede afectarles también.
Debido a que es una sustancia fina y abrasiva que puede ser inhalada o ingerida fácilmente, causando diversas afecciones, así que es importante comprender que la ceniza volcánica representa un riesgo para la salud de los animales, tanto domésticos como de producción.
Los animales no son conscientes de lo que ocurre fuera de su entorno, por lo que pueden estar respirando aire cargado de ceniza sin saberlo. Por ello, es crucial mantenerlos dentro de la vivienda, en el caso de los domésticos. Para los de producción, sería ideal que permanezcan dentro de un establo resguardados la mayor cantidad de tiempo posible.
“Cuanto más tiempo pase el animal dentro de un recinto cubierto, más beneficioso será para su salud, evitando que la ceniza caiga directamente sobre su pelaje, piel y ojos”, indicó Silvia Coto, directora del Colegio de Veterinarios.
Las vías respiratorias de los animales también pueden verse afectadas por la ceniza, por lo que es esencial estar atentos, especialmente si nuestras mascotas tienen antecedentes de alergias.
“El cepillado ayuda a eliminar el polvo de la ceniza. A pesar de que no es necesario bañarlos tan constantemente, pero para estos casos excepcionales, hacerlo cada dos semanas con champús o jabones hidratantes contribuye a recuperar con rapidez su piel, especialmente si viven en las faldas del volcán Poás”, aseguró Coto.
En caso de que los animalitos hayan ingerido ceniza de forma inconsciente, podrían presentar síntomas como acidez gástrica o pérdida de apetito. Aunque la ceniza no es altamente tóxica, puede provocar diarrea o deshidratación.
Silvia Coto
Directora Colegio de Veterinarios
“Los animales, sean de compañía o de producción, dependen completamente de nosotros para mantenerse a salvo por lo que se debe actuar rápidamente”
