Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Gloria Bejarano
Ex primera dama de la República.
La celebración de la independencia de una nación es más que acudir a un desfile, ondear una bandera, vestir un traje de campesino o prender un farol… es traer a la memoria el sacrificio y la visión de quienes lucharon por darnos patria y libertad.
Aquí se suele decir que la independencia llegó… no, la independencia se construyó sobre el anhelo de los pueblos que soñaban con ser libres, dueños de su destino, capaces de diseñar un Estado sobre bases jurídicas, políticas e ideológicas inspiradas en el liberalismo y la soberanía popular. Y si bien la antorcha iluminó cada país de la región con la misma llama, cada uno de los pueblos asumió con pasión su propio estilo de gobernanza y escribió su historia.
Se dice fácil… “el proceso en Costa Rica ocurrió sin batallas ni violencia militar”, pero atrás de cada decisión hubo desafíos, discusión, confrontación, enfrentamientos y un proceso de conciliación, de búsqueda de metas comunes, de elección de representantes de unos y otros… porque no todos tenían la misma visión, cada grupo aspiraba a construir una forma de gobierno que respondiera a su pensamiento e ideología.
Si, éramos libres, pero no era suficiente y fue gracias a esos hombres y mujeres que optaron por la tolerancia, el respeto y la armonía que la independencia se consolidó en una nación. Fue gracias a ellos que soñaron con legar a generaciones que aún no habían nacido una patria independiente… un futuro, una nacionalidad. Nada les fue regalado, como tampoco les fue dado a las generaciones siguientes que recibieron su legado y lo asumieron con igual responsabilidad y orgullo para seguir construyendo un país capaz de cimentar instituciones, consolidar la vida republicana, arraigar la soberanía nacional y construir un sistema democrático que fuera ejemplo en nuestra América.
En el camino han existido fallos, tropiezos, caídas, retrocesos… ningún pueblo, ni sus dirigentes, están libre de cometer errores, de desviar el camino, de olvidar principios o ignorar los valores con que los fundadores consolidaron la nación… pero nadie puede negar que la tradición civilista y de paz que se gestó desde la independencia, desarrolló una identidad nacional única en la región, con una vocación de paz excepcional frente a los conflictos armados y un apego a la legalidad, el dialogo institucional y a la democracia.
Ha sido esa vocación de paz y el apego a los principios democráticos lo que nos ha permitido, a lo largo de la historia, enfrentar retos, recuperar el camino, enmendar los errores. Celebrar la Independencia es reflexionar sobre esos principios que los antepasados ejercieron para fundar esta nación, esos valores como el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la honestidad que están, por decirlo así, en el ADN de la idiosincrasia costarricense.
Usted y yo, debemos aceptar que somos los responsables de continuar con ese legado que por doscientos años nos ha permitido conectar el pasado y soñar con un futuro, cumpliendo así con el sagrado deber que nos fue confiado: engrandecer la patria, promover el bien común, salvaguardar la democracia y preservar la paz y la liberta.
¡Feliz celebración del Día de la Independencia!