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La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) utilizó fondos de caja chica como método de pago, pese a que deben emplearse únicamente en casos excepcionales e impostergables.
Así lo reveló un informe de la Auditoría Interna, el cual evidenció que este mecanismo se aplicó en más de 9.500 ocasiones durante 2024, con un desembolso cercano a los ¢3 mil millones en todo el país.
Entre los hallazgos más graves figura el uso sistemático de estos recursos para el traslado de pacientes y funcionarios, así como para el mantenimiento rutinario de vehículos institucionales.
“Esta cifra refleja la magnitud del uso de este mecanismo en las distintas unidades ejecutoras, lo que refuerza la necesidad de contar con controles efectivos y herramientas de monitoreo continuo sobre su uso”, señala el informe.
La caja chica corresponde a un fondo en efectivo asignado a una unidad o departamento específico dentro de la CCSS, destinado a cubrir gastos menores y urgentes, sin necesidad de realizar trámites complejos para cada compra.
Solo en tres Áreas de Salud seleccionadas, el gasto por estos conceptos superó los ¢326 millones.
La Auditoría advierte que, aunque se trate de necesidades legítimas, su recurrencia indica que deberían atenderse mediante contrataciones ordinarias y no con recursos de emergencia.
Esta situación evidencia una clara falta de planificación institucional para la ejecución del presupuesto.
La normativa vigente establece que el uso del fondo debe reservarse para circunstancias excepcionales, con montos reducidos y sin fragmentación del gasto.
No obstante, la falta de previsión podría permitir que gastos operativos comunes se presenten como urgencias para evitar los procedimientos de compra establecidos.
“De no abordarse estos casos podría configurarse un riesgo normativo asociado al uso reiterado del fondo para fines que, si bien legítimos, no se ajustan estrictamente al carácter excepcional previsto en la normativa, por lo cual esta situación amerita seguimiento, valoración y eventualmente corrección por parte de cada una de las direcciones a su digno cargo”, dice el análisis.
La Auditoría recomienda corregir este patrón y robustecer los mecanismos de control mediante un indicador de auditoría continua, que permita monitorear y prevenir el uso indebido del fondo.
Nuevo método para prevenir desviaciones
La Auditoría Interna de la CCSS está desarrollando un indicador de auditoría continua con el fin de monitorear de forma constante el uso que hacen las distintas unidades ejecutoras del fondo de caja chica.
Este instrumento permitirá detectar desviaciones en tiempo real, identificar patrones de gasto repetitivo y señalar posibles incumplimientos de la normativa vigente. Con ello, se busca reforzar el sistema de control interno institucional y garantizar que este fondo se utilice de manera excepcional, como lo establece la regulación.