
La Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) emitió un oficio de advertencia dirigido a la Gerencia Médica tras detectar que la institución nombra de manera recurrente a profesionales en medicina para dirigir servicios especializados sin poseer la especialidad afín al área que supervisan.
Esta situación, que incluye la designación de médicos generales en roles de coordinación técnica, ha sido identificada como un factor que compromete la seguridad del paciente y la gobernanza institucional.
La investigación tuvo como origen una denuncia sobre irregularidades en el Servicio de Patología del Hospital Enrique Baltodano Briceño, donde se constató que la Dirección General asignó como jefatura a una médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Según el oficio, esta profesional asumió la responsabilidad de cumplir con las siguientes funciones: “dirigir, supervisar y controlar técnica y administrativamente el Servicio de Anatomía Patología y programas afines. Dirigir técnica y administrativamente a los patólogos, técnicos y administrativos del servicio”.
El órgano auditor determinó que este caso no es un hecho aislado, sino que responde a una dinámica en la que los directores de los centros de salud adoptan “alternativas administrativas” para garantizar la continuidad operativa ante la falta de especialistas dispuestos a asumir cargos de dirección.
Riesgos en calidad de la atención
La Auditoría fue enfática al señalar que la conducción de servicios especializados por parte de personal sin la formación correspondiente genera debilidades críticas en el control interno y la calidad de la atención. Sobre este punto, el documento detalla los peligros de mantener esta dinámica:
“La práctica de asignar la conducción de servicios médicos especializados a profesionales cuya formación no es afín a la especialidad que se gerencia, aun cuando responda a necesidades operativas, involucra riesgos significativos para el control interno, la calidad técnica-científica de la supervisión, la seguridad de las personas usuarias y la sostenibilidad de los procesos asistenciales”, dice el órgano auditor.
Al carecer de la especialidad técnica necesaria, las jefaturas podrían enfrentar un impedimento real para ejercer un liderazgo efectivo. Esto incluye la incapacidad para validar decisiones clínicas complejas o supervisar de manera idónea el trabajo de médicos que sí poseen la especialidad de la rama.
El informe señala que estos nombramientos pueden provocar “vacíos de liderazgo técnico” y cuestionamientos sobre la validez de las directrices administrativas que se adopten en el servicio.
Sobre esto, Mario Quesada, presidente del Sindicato Nacional de Médicos Especialistas advierte sobre el peligro que supone “para la vida de los asegurados” que este tipo de nombramientos se presenten.
“Recordemos que una jefatura de servicio no solamente es una jefatura administrativa sino también clínica. Así las cosas, el personal idóneo es un especialista afín con conocimiento administrativo”, detalló Quesada.
Además, la falta de una normativa actualizada que defina requisitos claros permite que estos procesos se realicen bajo una discrecionalidad administrativa que no es homogénea en los distintos establecimientos de la red, debilitando la planificación estratégica y la seguridad jurídica de la institución.
Ante este escenario, la Auditoría ordenó a la Gerencia Médica y a la Dirección de Administración y Gestión de Personal que, en un plazo de tres meses, informen sobre las acciones tomadas para mitigar estos riesgos y establecer lineamientos que garanticen la idoneidad técnica en la conducción de los servicios médicos especializados.
¿Por qué se dan estos nombramientos?
• Vacío en la normativa
La raíz del problema, según la Auditoría, se encuentra en un conflicto de incentivos para los especialistas. Muchos profesionales capacitados para cubrir dichas áreas rechazan los cargos de jefatura debido a que esto les impide participar en jornadas extraordinarias, lo que reduce sus ingresos en comparación con las labores puramente asistenciales.
A esto se suma que la normativa histórica que regulaba estos puestos fue derogada recientemente.
El documento cita que, ante la ausencia de un marco vigente, anteriormente se utilizaban criterios que hoy se encuentran en un vacío legal tras la derogación del Reglamento General de Hospitales Nacionales en junio de 2024.
“La misma Caja en ausencia de este reglamento no ha dictado las normas internas para llenar este vacío y ordenar el funcionamiento de los centros de salud, poniendo en real peligro el apropiado funcionamiento de los servicios médicos especializados”, detalló Mario Quesada, presidente de Siname.
Dicha norma establecía funciones esenciales para las jefaturas especializadas que hoy no tienen un respaldo reglamentario claro como “atender las consultas técnicas del personal, resolver los casos difíciles o de particular responsabilidad y dirigir las labores que requieran mayor cuidado y experiencia”.
Asimismo, el Manual Descriptivo de Puestos Institucional presenta ambigüedades, ya que para el perfil de “Médico Jefe 2” solo exige experiencia en labores “relacionadas con el puesto”, sin precisar si dicha experiencia debe ser en la especialidad médica específica del servicio a dirigir.