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Costa Rica pasó de registrar 20 denuncias por secuestros virtuales en 2024 a sumar 120 casos a mediados de octubre de este año.
A nivel provincial, San José encabeza la incidencia en 2026, con 72 casos, seguida por Alajuela (19), Cartago (18), Heredia (14), Guanacaste (5), Puntarenas (2) y Limón (1).
Todo empieza con una llamada desde un número internacional que promete un contrato jugoso o un flete lucrativo hacia una zona montañosa. Sin embargo, en cuestión de minutos, la situación se transforma en una pesadilla de intimidación psicológica, según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
“Lo preocupante es que solo en Heredia llevamos ocho casos este último mes y la mayoría de las víctimas han perdido su dinero y patrimonio”, explicó Juan Pablo Chacón, investigador del OIJ.
Las autoridades judiciales recalcan que en estas situaciones nunca existe una persona retenida en una celda de cautiverio.
“El secuestro virtual es virtual. La persona nunca estuvo retenida, nunca estuvo en peligro y nunca hubo nadie con ella en el sitio. A través de la ingeniería social y las herramientas tecnológicas, el delincuente toma el control a la distancia”, indicó Eddy Ulate, de la Unidad de Secuestros del OIJ.
En realidad, las bandas criminales articulan una red de estafas, extorsiones y amenazas para paralizar a trabajadores independientes y despojar a sus familias de importantes sumas de dinero.
La efectividad de la trampa radica en un minucioso trabajo previo de ingeniería social. Los delincuentes rastrean las redes sociales para seleccionar a profesionales independientes.
Tras contactar a la víctima por WhatsApp desde números de otros países, le exigen fotografías de su vestimenta y su vehículo, así como contactos de familiares y allegados, con la excusa de validar referencias de seguridad.
Una vez que la persona llega a un lugar solitario, la obligan a mantener una llamada o videollamada continua. Le aseguran que ha ingresado en el territorio de un cártel criminal y que un francotirador la mantiene encañonada. Además, le ordenan que no cuelgue ni se mueva.
En paralelo, otro integrante de la banda extorsiona a los familiares y solicita transferencias o giros internacionales bajo la amenaza de agredir o asesinar a su ser querido.
Ante este tipo de amenazas, los especialistas judiciales enfatizan que mantener la serenidad y tomar medidas de prevención resulta fundamental.
“La principal recomendación es cortar la llamada de inmediato y llamar al 911. Ganar tiempo es lo más importante mientras tomamos contacto para que la policía pueda actuar y ubicar a la persona”, explicó Arroyo.
Los picos de esta actividad criminal suelen coincidir con las quincenas y los cierres de mes, cuando hay mayor liquidez entre la población.
Modus operandi
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