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El principal sospechoso de la muerte de Nadia Peraza se habría cortado la mano izquierda mientras intentaba guardar los restos, de acuerdo con la hipótesis que plantea la defensa de la familia.
En el expediente del caso que maneja el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se detalla que la joven fue declarada desaparecida entre el 21 y 22 de febrero, sin embargo, su tío Walter Espinoza reveló una información importante.
Indicó que el 23 de febrero el sospechoso del homicidio, de apellidos Buzano Paisano, habría llamado al taller donde trabajaba para informar que no llegaría ese día porque sufrió una herida en una mano y no podía laborar.
Por este motivo el tío de la víctima y el dueño del taller se fueron hasta la casa donde convivían Peraza y Buzano para corroborar lo dicho por el sujeto.
“Cuando llegamos la puerta estaba cerrada, tenía un portón de metal con candado, abro una ventana como puedo, abro la puerta y veo unas gotas de sangre, pero como él dijo que se había cortado pensé que era de eso”, relató.
Al no poder ingresar, Espinoza fue a buscar una herramienta para abrir la puerta, pero asegura que al regresar estaba afuera la dueña de la casa, quien le indicó que el sospechoso ya se había ido.
Ante estos hechos el tío de Nadia considera que se habría cortado cuando intentaba ocultar los restos de su sobrina.
“Yo digo que se cortó haciéndole lo que le hizo a ella, las cortadas que le realizó a mi sobrina y la de la mano fueron hechas con la misma arma punzocortante”, afirmó.
Agresiones constantes
Una vecina, quien prefirió no ser identificada, confirmó a Diario Extra que en la penúltima residencia donde vivieron Peraza y Buzano las agresiones eran constantes después de que nació la hija de ambos.
Al parecer la Fuerza Pública y el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) acudieron en varias ocasiones hasta el apartamento debido a denuncias de que Buzano golpeaba a Peraza.
“Un día hubo un pleito y yo escuché golpes, entonces ella vino y me tocó el portón. Venía con la bebé, ella venía golpeada, llamó a la policía, ellos llegaron y le pidieron que presentara la denuncia y también llegó el Patronato”, narró.
Posterior a ese primer evento los episodios de violencia se volvieron recurrentes, según la vecina, al punto que se repitieron entre cinco y seis veces.
Uno de los datos que la mujer reveló es que el sospechoso empezó a consumir drogas como la marihuana porque estuvo sin trabajo varios meses y esto ocasionó problemas en la pareja.
Además se enteró de que Buzano estuvo solicitando dinero cuando se lesionó la mano para curarse la herida, después de que aparentemente asesinó a la joven.