
Los dos jugadores de menor estatura y más escurridizos del equipo griego se encargaron de arrebatarle tres puntos al Club Sport Cartaginés. Harry Rojas con su 1,66 m de estatura puso el empate con preciso cabezazo y Allan Alemán, el Súper Ratón, selló el triunfo para los dirigidos por Walter “Paté” Centeno.
Con este resultado, los brumosos dejaron ir la posibilidad de sacar ventaja sobre sus rivales directos por la clasificación. Aunque los blanquiazules alegaron un mal arbitraje de Benjamín Pineda, por no pitar un penal en contra de Marcel Hernández, cometieron desatenciones que generaron su derrota.
Los primeros 10 minutos de juego le salieron baratos al Cartaginés. Grecia tuvo dos llegadas claras, que de no ser por el portero Darryl Parker, habrían empezado el juego cuesta arriba desde muy temprano.
Poco a poco, los dirigidos por Martín Arriola salieron de su encierro. El primer gol cayó gracias a un centro preciso de Jameson Scott para Hernández, que se elevó y conectó de cabeza la pelota.
Todo marchaba bien para los de la Vieja Metrópoli hasta el minuto 30 donde, en una jugada innecesaria, José Sossa le metió un empujón a Luis Díaz. Pineda señaló la pena máxima y Yeremi Araya se encargó de convertirlo en el empate momentáneo.
Sin embargo, la felicidad no duró mucho para Paté y sus pupilos. Hernández recibió el balón, lo cubrió y dio un giro para poner un pase en medio de los defensores para dejarle vía libre a Jossimar Pemberton, que definió frente a Kevin Ruiz para poner el 2-1.
Al medio tiempo se dio una gresca entre los jugadores de Cartago y Grecia, pero Paté también tuvo injerencia en este pleito, incluso, salió expulsado por estas acciones, pero no se fue solo. Luis Pérez, defensor brumoso, se dejó calentar por las palabras de Centeno y también se fue expulsado. Con esto, Cartaginés inició la segunda mitad diezmado.
Arriola hizo cambios para reforzar la zona defensiva, pero le quitó fuerza a su ofensiva. Grecia aprovechó esto para irse encima del club centenario. A los 55 minutos, una distracción de los zagueros blanquiazules le facilitó a Rojas cabecear solo y darle un “bañito” a Parker para poner el 2-2.
Para no perder la costumbre, Paté hizo ingresar a su as bajo la manga, su hombre de más confianza, Allan Alemán. A los 63 minutos entró el Súper Ratón y con solo dos minutos en el terreno de juego, le quedó un balón en el área de Cartago, lo cual aprovechó y con frialdad mandó la redonda al fondo de los cordeles. Ya con el 2-3 en el marcador, la desesperación se adueñó del juego brumoso y no tuvieron capacidad de respuesta.
BOCHORNOSO
Al finalizar el encuentro, varios aficionados brumosos le tiraron vasos con fresco y otros objetos al árbitro central, Benjamín Pineda, quien salió escoltado para evitar más daños.