Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
El principal sospechoso de masacrar a dos niños y sus padres en una humilde casa en Copey de Santa María, Dota, se sentará este miércoles en el banquillo de los acusados en los Tribunales de Justicia en Cartago.
Se trata del nicaragüense Jairo Díaz Aragón, quien fue sacado de su celda, esposado y con una cadena que le colgaba desde las manos, le hacía un círculo en la cintura hasta bordear los pies, por lo cual apenas puede caminar.
La familia integrada por Ramón Suárez Espinoza, su esposa María Haydeé, los hijos de ambos Abigáil y Abraham Suárez Miranda fueron asesinados de múltiples puñaladas en la casa y afuera de una finca cafetalera.
Díaz rompió el silencio y desde su celda habló en exclusiva con DIARIO EXTRA sobre lo sucedido aquel viernes 29 de mayo del 2015, salió escoltado por dos oficiales de la Policía Penitenciaria, quienes no perdieron de vista al conocido “Carnicero de Dota”.
Muy tranquilo, pero algo extraviado en el tiempo, este oriundo de Chontales recuerda que a su llegada a prisión casi lo matan dos reos mientras se encontraba durmiendo.
Allí llegó luego de ser detenido en su vivienda, casi una semana después de uno de los hechos de sangre que marcaron al país.
A punto de enfrentar un juicio que podría llevarlo a pasar el resto de su vida tras las rejas, asegura que aún faltan personas por detener.
“Yo me puse un nombre porque no tengo ningún registro que me identifique en Nicaragua ni acá, ando por los 50 años y aquí me pusieron 5 nombres. La policía tiene que detener a dos hombres más y no sólo a mí, estaba debajo de la cama escondido, la orden era matarme, escuché todo lo que la policía hablaba”, recordó.
Según el acusado, ese crimen fue muy grotesco, asegura que tiene que haber mucho odio y resentimiento para hacer semejante hecho.
“Damián y el dueño de la finca son cómplices, no sé el nombre, sólo lo conozco como El Patrón, en estos momentos hay dos presos y faltan dos más por detener. Me dijeron que chupaba sangre y eso me da cólera, me tienen como el más malo y las autoridades me sacaron sangre sin mi consentimiento, ¿qué puedo pensar? Que lo están montando para cerrar el caso”, recordó.
Díaz Aragón manifestó que “no tienen pruebas que digan que violé a la señora. Me dejaron la bronca sólo a mí y eso no es justo, deberían investigar más”, aseveró.