Capacidad especial, ciudadanos de oro y parqueos en Registro Nacional

Algunos abogados, por mi medio, han canalizado una suerte de queja de la situación impropia que se presenta en el estacionamiento del Registro Nacional. El acceso a esas instalaciones públicas -y más públicos son los parqueos- debe contar con personas capacitadas que faciliten su acceso, que lo administren con lógica, pero sobre todo, con apego […]

Algunos abogados, por mi medio, han canalizado una suerte de queja de la situación impropia que se presenta en el estacionamiento del Registro Nacional.

El acceso a esas instalaciones públicas -y más públicos son los parqueos- debe contar con personas capacitadas que faciliten su acceso, que lo administren con lógica, pero sobre todo, con apego a la ley.

Usuarios del Registro Nacional, como les contaba, han tenido serias molestias con algún custodio que sigue órdenes. Pero esas órdenes le fueron mal dadas, o las interpretó mal quien vela por el orden en el lugar.

Un señor de apellido Viales, tiene una confusión en cuanto a las zonas de parqueo para personas adultas, Ciudadanos de Oro, y las personas con capacidad especial, destinatarias de la Ley 7.600.

Todo aparcamiento público o privado debe contar con un 5% de espacios que ocuparán los adultos mayores, las mujeres embarazadas, y las personas con alguna discapacidad. Así de simple y lógico, lo dispone el artículo 96 de la Ley de Tránsito.

La confusión nace de que la Ley 7600 habla solo de personas con discapacidad, pero por ocuparse de un árbol, este funcionario o su jefe, perdieron de vista el bosque. La Ley de Tránsito cubre más allá, y con iguales beneficios, a los individuos comprendidos en la Ley No. 7600, a los Ciudadanos de Oro y a las mujeres embarazadas.

La ignorancia en cualquier tópico es razonable, pues no todos sabemos de todo. Pero es incomoda la situación que se dio con un adulto mayor, usuario del parqueo, que fue obstaculizado por este funcionario, de apellido Viales, quien le impidió la viabilidad, pero que tampoco quería identificarse, menos consultar a su superior, y su negativa a identificar a su jefe, como si se tratara de asuntos de seguridad nacional y confidencial. Me cuenta uno de los quejosos, que por quince minutos lo tuvo este carismático funcionario, esperando para ver si le daba campo, pues la cédula de identidad no fue identificación suficiente, para demostrar un ciudadano de oro sus privilegios, trato digno se podría decir, ante un funcionario tan obtuso.

Debe tomar nota la Dirección del Registro Nacional, de un asunto nimio para resolver, pero necesario para sus usuarios.