Cantó sicarios 6 días antes de su crimen

Pistoleros habían avisado y ella los denunció en OIJ, San José   Trascendió que Rebeca cantó al OIJ a varios hombres que le habían advertido que la iban a matar, 6 días antes de que la ejecutaran junto a su hermano cuando caminaban por Torremolinos, Desamparados.

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Rebeca y Alejandro Guzmán Arce perdieron la vida la mañana del martes, al parecer por un ajuste de cuentas narco, tal como lo dio a conocer el DIARIO EXTRA en su edición de ayer, pero al parecer era un hecho que al menos la mujer ya esperaba.

 

Trascendió que Rebeca cantó al OIJ a varios hombres que le habían advertido que la iban a matar, 6 días antes de que la ejecutaran junto a su hermano cuando caminaban por Torremolinos, Desamparados.

 

Versiones extraoficiales indican que Alejandro iba para la escuela a recoger a sus sobrinos, mientras que su hermana se dirigía a la soda donde trabajaba como cocinera y salonera, ubicada a pocos metros de donde les pegaron 11 balazos, cerca del Colegio de Contadores.

 

De pronto por la calle pasaron dos hombres a bordo de una motocicleta montañera roja con blanco y vestidos de gris, se sospecha que el acompañante arma en mano vació el cargador de una 9 mm.

 

Según vecinos, Rebeca era víctima de constantes amenazas por parte de un grupo del barrio y conocedora de todos los actos vandálicos de los sospechosos, meses antes habría escuchado que uno de los presuntos homicidas dio el día, la hora y el lugar en que matarían a un joven vecino de ella.

 

 

FORMABA PARTE DE BANDA

 

 

Extraoficialmente allegados a los Guzmán dijeron a El Periódico de Más Venta en Costa Rica que estos formaban parte de una banda liderada desde máxima seguridad de La Reforma, por lo que no habrían querido salir de la zona, ya que al formar parte de la tribu eran inmunes.

 

Según narraron, por los hermanos tenían amplio expediente delictivo y la mujer era quien se encargaba de pasar droga a los líderes de la banda en prisión. Vecinos le habrían advertido que por los niños dejara esa vida de tantos peligros y pensara que eso no le dejaría nada.

 

Lugareños afirmaron que por no obedecer a los capos la habrían mandado a matar.

 

Allegados a la víctima dijeron que era una mujer dedicada a sus 7 hijos, por lo que no fue justo que acabaran así con su vida, pero al parecer el narcogrupo le cobró que pusiera en autos a un caco del barrio al que ella escuchó que iban a matar y por esa advertencia logró escapar de los pistoleros, situación que molestó a los narcos detrás de esta trama.

 

 

LE QUEMARON LA CASA

 

 

A raíz de esto empezó el infierno para Rebeca, quien según testigos el grupo narco le habría mandado quemar la casa, le cortaba la luz, la dejaba sin agua y no le permitía entrar a su rancho.

 

Según los vecinos de los fallecidos, la orden fue girada desde máxima seguridad por quien según ellos es el hombre que da las órdenes de ejecución y a Guzmán por conocer tanto la mandó matar.

 

Una fuente confidencial informó a DIARIO EXTRA que la mujer recibió un ultimátum de los sospechosos: tenía ocho días para que desocupara el rancho, ya que ellos lo ocupaban para búnker.

 

Pero Guzmán no habría accedido, ya que no tenía dónde meterse con sus 7 hijos, aparte de que les habría comentado que tenía un trabajo y no podía irse.

 

Presuntamente la amenaza no terminó ahí y el calvario siguió, por lo que Rebeca seis días antes de su ejecución habría ido al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a interponer una denuncia y contar todo con nombres y apellidos, no sin antes pedir protección para su familia, lo que nunca llegó.

 

Según versiones de testigos, los pistoleros de la moto blanca con rojo habrían pasado el día antes con el arma en la mano a la soda donde Rebeca trabajaba, la mujer al verlos salió a poner el candado y luego se escondió.

 

Uno de los motorizados se bajó de la moto y con furia golpeó el portón para abrirlo, pero al ver que estaba cerrado se fue. La mujer salio a ver quién era, al día siguiente no corrió con la misma suerte, ya que los sicarios no fueron a la soda, la fusilaron en la calle.

 

Testigos del crimen comentaron que los sospechosos pararon la moto y el presunto homicida se bajó apuntándole con el arma, Alejandro le gritó que corriera, ella trató de hacerlo pero el desalmado igual a sangre fría les descargó el magazín.

 

Familiares y allegados de las víctimas ayer les dieron el último adiós en medio de lágrimas, pero también llenos de fe en que se haga justicia.

 

El caso se encuentra en manos de las autoridades, agentes de la sección de Homicidios del OIJ están tras los pasos de los asesinos.