Candidatos, trabajar por el país

Hace unos días, conversando con un compañero de trabajo sobre varios tópicos del diario vivir del costarricense, abordamos temas como el caos vial, lo caro que está el combustible, la plata ya no alcanza, el plan fiscal, el fútbol nuestro, y así varias cuestiones hasta llegar a tocar el tema de la política. Como a […]

Hace unos días, conversando con un compañero de trabajo sobre varios tópicos del diario vivir del costarricense, abordamos temas como el caos vial, lo caro que está el combustible, la plata ya no alcanza, el plan fiscal, el fútbol nuestro, y así varias cuestiones hasta llegar a tocar el tema de la política. Como a este Gobierno todo se le complica y los problemas por todas partes crecen cada día, ¿qué se puede esperar de la carrera hacia la silla presidencial 2018? Y él manifestó lo siguiente: “el problema de Costa Rica se empieza a resolver cuando se deje de votar por apellidos y se presione a los gobernantes a trabajar como es debido y no estar tratando de quedar bien con las muletas, también es necesario la elección nominal de los diputados, y no seguir con la costumbre de votar por una lista en la cual, si acaso, hay uno bueno y en un lugar no elegible”. Este señalamiento tiene que hacer reflexionar a todos.

Costa Rica es uno de los países de la región latinoamericana que presenta una mayor estabilidad democrática, política y, en el aspecto social, aunque la brecha va en aumento, sí es controlable, vale un poco de voluntad de nuestro Gobierno. Algunas veces no solamente es culpable nuestro Presidente, viendo hace poco un comentario en un medio digital: “un error común y bastante peligroso es creer que por estar acompañado de personas uno necesariamente se siente acompañado”, me parece que la Administración Solís Rivera está mal acompañada. 

Siempre he mantenido la tesis de que este país es fácil de gobernar. Todos los días es la misma rutina de eventos. ¿Quién dijo miedo?, hay muchos candidatos haciendo números para llegar a Zapote. Pues dicen: “somos el país más feliz del mundo”, mucho cuidado, los tiempos cambian. 

Veamos un ejemplo muy claro: Venezuela. El país más rico en reservas petroleras del mundo occidental ha caído en el peor nivel de deterioro socioeconómico de su historia. Los venezolanos padecen como nunca la peor crisis de hambre, de salud y de violencia por el desabastecimiento de alimentos y medicinas, gracias al nivel de corrupción y a un Gobierno de corte populista. No hay que dejarse llevar por algunas corrientes ideológicas que luego nos pueden traer solo dolor.

Cosas que se deben arreglar en materia electoral, podríamos pasar algunas de esas tareas a la juventud, pero que no vaya a pasar como el Reino Unido y el referéndum del Brexit. Los viejos (más de 50 años) llegaban a votar por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, los jóvenes estaban en una sola fiesta en los bares y viendo la consulta por televisión, al final ganaron los que estaban a favor de la salida, y la ira de los jóvenes por el Brexit: “Hemos perdido el derecho a vivir y trabajar en 27 países”.

Con respecto a la forma de elegir a nuestros gobernantes, deberían modificar un poco la Constitución o de alguna forma introducir algunas cláusulas al sistema electoral para que llegue gente que realmente tenga interés en trabajar por el país y no por su bolsillo, por su familia, a vivir de los impuestos del pueblo, etc., el electorado cada día se siente más defraudado, frustrado y desmotivado, y eso que algunos candidatos quieren repetir, ¿o será que en este país no hay más personas “pura vida”? Pues bien, cada pueblo tiene el gobernante que se merece.