
En la mente de miles de costarricenses quedó grabado aquel gol del atacante Joel Campbell en el duelo de la Selección Nacional ante Uruguay en el Mundial de Brasil 2014. Así se abrió el camino a la mejor gesta deportiva que tiene el balompié costarricense.
Campbell fulminó al portero, tomó el balón y se lo puso bajo su camisa, un gesto típico de los futbolistas cuando quieren anunciar la llegada de un hijo. Eso fue lo que Joel le gritó ese día al mundo: sería papá.
Ya han pasado casi seis años de aquel momento. Gracias a la agencia de comunicación Content Lab, el jugador tuvo una amena conversación con Priscilla Mora, especialista en temas de familia, por medio de Instagram, donde también compartió con la afición.
Esta vez el jugador se salió un poco de la faceta de deportista para dar a conocer un poco más sobre su vida fuera de la cancha. Recordó etapas de su infancia y su rol como padre de dos pequeños, su hija Brianna y el menor Jayden, también sus vivencias como esposo.
Joel, casado con María Fernanda Mora, contó que ella es quien lleva en buena parte las riendas en la crianza de los menores, esto porque él por su profesión muchas veces está fuera de su hogar.
“Ella está a tiempo completo con los hijos, también hace sus cosas, tenemos la bendición de pagarle a una muchacha y tener nuestro espacio”, apuntó. Al mismo tiempo, dice que se le parece al rol que tuvo su madre cuando lo criaba.
Sin embargo, cuando se trata de autoridad, él es quien aparece. A modo de broma, contó que cuando sale con su esposa y dejan a su hija con la niñera le advierte que la va a estar vigilando por las cámaras, de modo que la niña sabe que no puede portarse mal, pero no sabe es que en la casa no tienen cámaras.
El jugador se extendió por más de una hora en la conversación, pero se robó el show su pequeña, quien no tuvo reparo en demostrar el amor que tiene por su padre, para ella es un superhéroe y, aunque en las noches siente miedo, se le quita fácilmente.
“Lo amo mucho, él me lee la Biblia. En la noche no me da miedo, porque le pido a Diosito, entonces no me da miedo”, externó Brianna.
Campbell explicó que ya tiene 6 semanas de estar confinado en su casa en México, donde se mantiene entrenando según los planes que su equipo, el León, le envía. Sin embargo, fue enfático en que no es algo que le incomode, pues declara que siempre ha sido bastante casero.
DE NIÑO
El jugador recordó que en su infancia nunca vivió apuros económicos, al menos no lo notó, aunque ya más grande sus padres le contaron que en más de una ocasión debieron ingeniárselas para que no les faltara nada.
Contó que su padre, Humberto, trabajaba en cruceros y su mamá era estilista, su papá pasaba 8 meses en el barco y 4 meses en casa, lo describió como bastante estricto, al punto, entre risas, que a veces quería que mejor estuviera en altamar.
“Mi papá era demasiado estricto, imponía el respeto hacia él, inclusive cuando no estaba. Él decía ‘Joel está castigado’, pero él no estaba en el país, me decía que los vecinos le iban a decir si salía o no. Mi mamá me acusaba con mi papá”, adujo. No obstante, recalcó que lo mejor que le inculcaron fue el valor de la familia.
Su padre por un tema de diabetes no pudo seguir en el empleo y se quedaron solo con los ingresos de la mamá, “supe que ella le daba menos plata a mis hermanos para que yo fuera a entrenar”, expresó Joel.
No olvida que, desde Desamparados, donde vivía, viajaba en bus, solo, a los 9 años, hasta Alajuela que era donde entrenaba. Antes de cumplir los 19 años Joel Campbell se fue al fútbol internacional, ya tiene casi una década de residir en el extranjero y espera un día volver para disfrutar de su país.