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Es el defensa, volante, lateral… bueno, ha pasado por todos los puestos en el Saprissa. “Solo me falta ser portero”, dice en broma. Heiner “Titi” Mora tiene en mente el juego de mañana ante Herediano como buen profesional pero hay algo que le desvela más que la copa y lo hace suspirar, es su recién nacida Mía, la cual vino al mundo el pasado 26 de abril, midiendo 51 centímetros y pesando 3.260 gramos.
La orgullosa madre, Carolina Arce Trejos, esposa de Mora conversó con DIARIO EXTRA sobre la alegría que les embarga. “Para nosotros es una bendición. Mía llego a llenar la casa de mucha alegría tanto para mí como para mi hijos y mi esposo. Ella es la princesita y estamos vueltos locos”.
Otros que no se cambian por nadie son los hermanitos, Mathias y Santiago, de 9 y 4 años. Cuenta que al pequeño le dieron un poco de celos pero ambos pasan muy pendientes de ella.
“ES UN PAPÁ CULECO”
¿Pero cómo es Heiner con la bebé, qué hace, qué dice?
“Ah, él es un papá culeco, solo quiere estar con ella. Es un excelente padre, pasa junto a la bebé día y noche. Se pega las desveladas conmigo y solo se separa de ella si hay una concentración”.
La pregunta del millón la teníamos que hacer. ¿Cambia pañales Heiner? “Sí, claro, ya lo ha hecho. Vea, él me la cuida, la cambia, sabe alistar chupones y hasta la baña. Heiner es una bendición, no es cualquiera el que hace eso. Es muy atento”.
TRANQUILOS POR LA COPA
En 180 minutos el morado se juega un semestre de entrenamientos, sacrificios, ilusiones y tristezas. Su familia vive en calma estas horas previas. “Vieras que en eso estamos muy tranquilos y con la fe de que todo va a salir bien. Se han esforzado para que vengan los mejores resultados”, agrega.
“Titi” sabe separar muy bien lo que es el trabajo de la casa, ser ídolo de una enorme mancha morada y rendirse a los balbuceos de Mía. “Él en estos casos prefiere no hablar de ese tema, de fútbol, deja eso de lado y pasa mucho tiempo con la familia. Y se concentra en lo otro cuando debe entrenar o ir a jugar, cuando está con el equipo”.
Ya los varoncitos ven el deporte muy en serio, más Mathias, quien se define como media punta. Santiago es muy pequeño, toca el balón y le gusta, pero está por definirse si defensa, volante, lateral… Puede ser polifuncional como su papá.