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La enfermedad de Hansen, conocida popularmente como lepra, es un padecimiento que durante siglos ha atormentado a la población mundial. Pese a los avances científicos que permiten controlarla, aún se reportan casos en diversas regiones del planeta, y Costa Rica no es la excepción.
Causada por la bacteria Mycobacterium leprae, esta afección se consideró erradicada en el país en 1995. No obstante, en 2018 volvieron a registrarse contagios, los cuales suman 81 en los últimos seis años, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Aunque por estas fechas muchas películas bíblicas narran el sufrimiento y los señalamientos que implicaba tener lepra, la viceministra de Salud, Mariela Marín, aclara que actualmente se trata de un trastorno que puede controlarse con facilidad.
“Hace muchos años esta enfermedad era altamente estigmatizada, pero ahora es una enfermedad que, si se trata a tiempo y se diagnostica a tiempo, no produce mayores complicaciones y es tratable, que eso es lo más importante. Ahora viene a ser una enfermedad más de que puede aparecer cualquier paciente y es curable”, detalló Marín.
A pesar de haber estado ausente por tanto tiempo, la viceministra admite que desconocen cuál fue el motivo por el que resurgieron los diagnósticos en el país.
La hipótesis más cercana que manejan los virólogos indica que podrían tratarse de infecciones importadas que lograron propagarse localmente.
Mariela Marín
Viceministra de Salud
“Por lo general, usted sabe que tiene lepra porque empieza con una lesión a nivel de piel parecida a una llaga, blanquecina y rojiza, que permanece durante semanas o hasta meses”.
¿Cómo se transmite?
El contagio ocurre con mayor frecuencia mediante gotitas expulsadas por la boca o la nariz, a través de contactos estrechos y continuos con personas que no han recibido tratamiento.
Si no se atiende, la lepra puede provocar daños progresivos y permanentes en la piel, los nervios, las extremidades y los ojos. Sin embargo, su transmisión es difícil, ya que la mayoría de las personas posee un nivel elevado de inmunidad frente al bacilo.
Aunque el periodo de incubación suele ser de cinco años, los signos de la enfermedad pueden tardar hasta dos décadas en manifestarse.
Los síntomas iniciales incluyen manchas claras u oscuras o nódulos (abultamientos) en la piel que derivan en lesiones, así como pérdida de sensibilidad en las zonas afectadas. También pueden presentarse debilidad muscular y sensación de hormigueo en manos y pies.
“La forma de contagio es tener un contacto directo con alguien que tiene la lesión, pero este contacto tiene que ser en forma prolongada y directo. No es así como que usted me tocó y yo ya estoy contagiada”, mencionó Marín.
Aunque se reportan casos en todo el territorio nacional, la lepra tiende a presentarse con mayor frecuencia en zonas rurales alejadas de la Gran Área Metropolitana.
Lesiones en la piel
El tratamiento puede aplicarse en cualquier etapa mediante poliquimioterapia, pero si no se inicia a tiempo, las consecuencias pueden ser progresivas y permanentes.
Entre ellas se incluyen deformidades, mutilaciones, reducción en la movilidad de las extremidades e incluso pérdida de la visión
“La mortalidad dependerá de si el paciente se ha diagnosticado y si hay complicaciones; en su mayoría son neurológicas, complicaciones de deformidades, depende de dónde usted tenga la lesión”, comentó la viceministra.
Por eso es importante reconocer las primeras señales del padecimiento y acuda al centro médico más cercano ante cualquier sospecha.
“Resulta fundamental que la gente conozca acerca de sus síntomas para lograr una atención temprana y oportuna y es muy importante, además, crear conciencia sobre esta enfermedad que todavía está cargada de estigmas y discriminación para quienes la padecen”, explicó Shirley Agüero, supervisora de Vigilancia Epidemiológica de la región Brunca.

