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Durante 2023 hubo una baja muy importante en el desempleo de personas migrantes que viven en Costa Rica, lo que representó al menos cuatro puntos porcentuales, según reveló la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el más reciente informe publicado este jueves.
La situación antes mencionada también impactó a 19 países más de los 35 que conforman dicha entidad, los cuales experimentaron una reducción en la tasa de desempleo de los inmigrantes, entre ellos Grecia, que disminuyó 4,1 puntos porcentuales, seguido de Costa Rica y España con 1,8.
“Si bien estos cambios reflejan mejores condiciones generales del mercado laboral, la reducción de la tasa de desempleo de los nacidos en el extranjero fue significativamente mayor que la de los nacidos en el país en estos tres países”, detalla el estudio.
Además, explica que al menos 15 de las 35 naciones miembros de la OCDE tuvieron aumentos concomitantes en la tasa de empleo y disminuciones en la tasa de desempleo entre 2022 y 2023.
“La pandemia de covid-19 afectó negativamente de manera desproporcionada a los migrantes. Sin embargo, sus resultados laborales se recuperaron a un ritmo más rápido que los de los nacidos en el país y en 2022 casi los alcanzaron”, señala el documento.
Pero ¿a qué se deben estas cifras? DIARIO EXTRA conversó con Eduardo Flores, abogado y experto en temas migratorios, para analizar el informe y conocer el porqué de estos datos.
“Se podría decir que algunos han incursionado en el comercio informal que se ve en toda Costa Rica, situación que antes no se observaba, a otros les ha ido bien y ahora son pequeños comerciantes o emprendedores, otros temen seguir buscando trabajo porque fueron discriminados en algún momento”, detalló.
También mencionó que otra parte de los migrantes han optado por el sector de la construcción de manera directa, ofreciendo el servicio profesional.
“Reitero que una de las principales causas es debido al temor infundado, porque no todas las personas los ven igual cuando solicitantes de refugio van a pedir trabajo y les indican que no conocen ese carnet por lo que a veces toman la decisión de emprender en la economía informal”, añadió.
APORTE A LA ECONOMÍA
Los migrantes y refugiados aportan diversas habilidades al país, complementan la participación de los nacionales en el mercado laboral, ayudan a mitigar el envejecimiento de la población e impulsan la actividad económica, así como la recaudación de impuestos a un costo fiscal relativamente bajo.
Así lo evidenció el informe de “Características e impacto económico de las personas migrantes y refugiadas en Costa Rica”, del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), presentado este martes.
El análisis apunta que los trabajadores nacidos en el extranjero contribuyeron en promedio con 6,5% del producto interno bruto (PIB) de Costa Rica entre 2017 y 2021.
Este dato supone que el país ha recibido ¢12 billones en los cinco años estudiados. En específico, el aporte en 2017 ascendió a ¢2,23 billones, en 2018 fue de ¢2,34 billones, en 2019 subió a ¢2,45 billones, en 2020 bajó a ¢2,37 billones y en 2021 volvió a incrementar a ¢2,62 billones.

