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Un total de 8.073 trámites para el registro de agroquímicos se presentaron ante el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) en los últimos cinco años. Esto significa que llegan cuatro por día.
Las gestiones incluyen desde la inscripción de fertilizantes, ingredientes activos, formulados, coadyuvantes y sustancias afines, así como modificaciones al registro, hasta plaguicidas botánicos y equipos de aplicación.
Según el SFE, la labor en materia de registro implica una revisión exhaustiva de la amplia información contenida en los expedientes presentados por las empresas interesadas en registrar su producto de acuerdo con la normativa establecida.
“Es importante tener claro que en el caso de plaguicidas, los registros se expiden una vez que se ha comprobado su seguridad y eficacia, en forma coordinada por las autoridades regulatorias involucradas: el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae)”, afirmó Marco Vinicio Jiménez, director del SFE.
Para atender el problema que se presenta con regularidad en el trámite de registro de agroquímicos, como es la presentación de información incompleta o información que no cumple con la normativa vigente aplicable a esta materia por parte de las empresas, el Servicio Fitosanitario elaboró una guía para los usuarios y se han impartido capacitaciones.
Los requisitos, guías y procedimientos están disponibles en el sitio oficial del SFE para su consulta en www.sfe.go.cr.
En este momento se discute en el país una nueva normativa que vendría a agilizar y permitir el registro de nuevos productos, sin embargo existe una diferencia entre el MAG y el Minae que ha impedido su avance.
A criterio de Arturo Correa Briones, experto en plaguicidas y gestión ambiental, asesor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el registro de plaguicidas es un elemento central en las políticas agrícolas y de salud de todos los países.
“Es un proceso que requiere una evaluación integral de datos científicos que demuestren que el producto es efectivo para el fin al que se destina y no entraña un riesgo inaceptable para la salud humana, animal o para el ambiente”, añadió.