
La desaparición de tres hombres en altamar terminó por revelar parte de la capacidad logística marítima que, según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), estaba vinculada con la estructura criminal de Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”.
Pangas, motores de alta potencia, grandes cantidades de combustible, capitanes, dinero y contactos en diferentes puntos del Caribe aparecen mencionados en las comunicaciones interceptadas por los investigadores durante las labores para localizar a dos hermanos de apellidos Spencer y otro hombre de apellido López. Los tres desaparecieron en octubre de 2025 cuando viajaban en la embarcación “Guerrero”, una lancha de 22 pies, color gris con negro y equipada con un motor Yamaha 115.
El incidente provocó inicialmente una búsqueda para determinar qué había ocurrido con los tripulantes, pero el seguimiento de las llamadas realizadas durante esos días permitió al OIJ conocer cómo diferentes personas se movilizaron para intentar encontrarlos.
Según el informe del caso “Riverside”, ese despliegue terminó exponiendo parte de los recursos marítimos y relaciones que los investigadores asocian con la organización criminal.
Uno de los principales protagonistas de las coordinaciones fue un sujeto de apellido Botti, quien reportó la desaparición al Sistema de Emergencias 9-1-1 y mantuvo contacto con el Servicio Nacional de Guardacostas.
Botti suministró las características de la embarcación y los nombres de sus ocupantes. Posteriormente, Guardacostas le comunicó que oficiales se encontraban en el Caribe Sur realizando labores de búsqueda. Las gestiones no se limitaron a las autoridades. Las llamadas intervenidas muestran que allegados comenzaron a movilizar sus propios recursos para intentar encontrar a los desaparecidos.
Botti incluso manifestó en una conversación que había sobrevolado sectores de Panamá con binoculares tratando de localizar la lancha y que continuaría buscando embarcaciones disponibles en Limón, Cahuita y Bocas del Toro.
También se realizaron coordinaciones para conseguir hasta tres pangas con motores Yamaha de 200 y 250 caballos de fuerza, además de capitanes que conocieran zonas remotas.
Gasolina y dinero
El combustible se convirtió en otro elemento recurrente de las comunicaciones. Una llamada interceptada a Weir reveló que varias personas transportaban gasolina en vehículos y que incluso existía preocupación por una eventual intervención de las autoridades debido a la cantidad que llevaban. “Llevan mucha gasolina en un carro y es ilegal, nos puede parar la ley hasta quitarnos la gasolina”, recoge la sinopsis de una de las comunicaciones. Las conversaciones también muestran colectas de dinero para financiar embarcaciones, combustible y personas que salieran al mar desde distintos sectores. Los participantes hablaban de dólares, transferencias y aportes realizados por familiares y allegados para mantener activa la búsqueda.
“Ríos de gasolina”
Una de las comunicaciones que llamó particularmente la atención de los investigadores ocurrió entre Botti y un privado de libertad.
Durante la conversación se habló del supuesto “hijo del señor”, quien aparentemente no habría querido facilitar embarcaciones ni combustible.
“Ahí hay ríos de gasolina”, manifestó Botti durante la llamada, según consta en la sinopsis policial.
Para el OIJ, las referencias al “señor”, analizadas junto con otras comunicaciones del expediente, corresponden a Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”.
Desde la cárcel
Las comunicaciones también alcanzaron centros penitenciarios.
Botti mantuvo conversaciones con privados de libertad sobre el avance de las búsquedas y las embarcaciones disponibles, mientras que posteriormente el propio “Pecho de Rata” se interesó por conocer qué había ocurrido con los desaparecidos.
En una llamada desde prisión, López Vega preguntó si existían novedades y, tras enterarse de que habían aparecido en Colombia, quiso saber dónde los encontraron y si habían sido recogidos por algún barco.
Para el OIJ, el conjunto de comunicaciones evidencia que la estructura investigada contaba con capacidad para movilizar personas, dinero, combustible y embarcaciones en el Caribe Sur, una red que terminó quedando expuesta a raíz de la desaparición de tres de sus allegados en el mar.