Buscan pescadores ticos desaparecidos en mar Caribe

Familiares y amigos de Óscar Muñoz Bermúdez de 27 años de edad y Joseph Casanova Céspedes de 42 años se han unido en oración por la pronta aparición de ambos, pues desde el pasado 11 de marzo salieron en una embarcación a pescar y no han regresado. A nadie le pareció raro que los hombres […]

Familiares y amigos de Óscar Muñoz Bermúdez de 27 años de edad y Joseph Casanova Céspedes de 42 años se han unido en oración por la pronta aparición de ambos, pues desde el pasado 11 de marzo salieron en una embarcación a pescar y no han regresado.

A nadie le pareció raro que los hombres salieran a realizar esta actividad porque la hacen constantemente, lo extraño fue la llamada que recibió la hermana de Muñoz, Hillary Alemán.

DIARIO EXTRA conversó con ella quien detalló lo que le comunicaron por teléfono. “No (fueron) ellos, me llamaron de un privado y me dijeron que no conocían a las personas, que mi hermano y el otro señor se estaban hundiendo, que apuntara las coordenadas. Yo las apunté y me colgaron la llamada, eso fue todo”, por lo que cree que pudo ser alguna embarcación que pasó cerca a la cual pidieron hacer el contacto.

En la llamada le informaron que el barco presentaba un desperfecto mecánico, lo que provocó que se empezara a hundir.

De inmediato la mujer reportó el hecho a las autoridades costarricenses e incluso al Servicio Nacional Aeronaval (Senan) de Panamá. “Me dijeron que por las coordenadas a ellos no les correspondía eso, que eso más bien le pertenecía a Colombia”.

 

BÚSQUEDA INTERNACIONAL

 

Una vez se hizo el reporte al Organismo de Investigación Judicial (OIJ), y que se conoció el caso, Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública, informó que se ha establecido “contacto con las autoridades colombianas y panameñas. Hasta el momento ninguno de estos países, a través de sus sistemas de Guardacostas, ha podido detectar presencia alguna de náufragos costarricenses”.

Aseguró que desde Costa Rica se están realizando todas las acciones correspondientes para dar con el paradero de los hombres.

Alemán asegura que en el OIJ no le dieron pelota. “No me dijeron nada, todo era no, no, no, no podemos hacer nada porque no son aguas de Costa Rica. Toda la información que tengo es porque por mis propios medios la he buscado: llamé a Panamá, en Colombia no logré comunicarme, entonces como mi padrastro es colombiano conseguimos contactar un abogado allá y lo mandamos a Santa Marta para que averiguara porque aquí en Limón se corrió el rumor de que los habían encontrado náufragos en Colombia, se decía”.

 

SIN RASTROS

 

El abogado hizo las diligencias y la información resultó falsa, por lo que pidió a las personas no entorpecer la investigación con datos dudosos. “Imagínese, nosotros desesperados, felices y a la vez dudosos, porque no recibíamos una llamaba que nos dijera si lo habían encontrado o no”.

Debieron pagar para las diligencias legales “y el día sábado (las autoridades colombianas) no sabían nada, me pidieron las coordenadas y dijeron que saldrían a buscarlo, de hecho, salieron hasta con aviones y que con las coordenadas en la base de datos arrojaba que la corriente pudo llevarlos al sur”.

 

“ESTO ES DESESPERANTE”

 

Luisa Arias, abuela paterna de Muñoz, contó al Periódico del Pueblo que “él es muy chineador. Mi hija lo trajo a los 7 años y se encargó de cuidarlo, criarlo, de educarlo. Cuando no quiso seguir estudiando se puso a trabajar y con mucho esfuerzo se compró su carrito. Mi hija tuvo su hija y él la chineó, para él es su hermana. Él es un muchacho de trabajo”.

Muy afectada cuenta que lo extraña. “Lo más difícil es no saber qué pasó, esto es una lucha muy fuerte, una angustia muy grande”.

Por su parte, Alemán detalló que alguna de la falsa información recibida señalaba que su hermano fue detenido por navegar en aguas internacionales sin pasaporte, sin embargo, esto no era cierto, lo que acrecentó la preocupación de la familia.

Su padre, Óscar Muñoz Arias, no sabía de su pasión por la pesca, pero sostiene que es un buen hijo. “Yo tengo el carro en el taller y lo llamé para que me ayudara y me llevara al trabajo y cuando regreso él me busca”.

Dice estar muy preocupado, en especial por lo que siente su madre, la abuela del joven, a quien ayuda con los quehaceres y gastos de la casa. Solo espera que pronto obtengan buenas noticias. “Con el mar no se juega y no hemos sabido nada, solo esa comunicación y nada más”.