Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
San Salvador. (AFP) – Tras acabar con la violencia de las pandillas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, asumió un nuevo reto rodeado de polémica: reintroducir la minería, prohibida desde 2017, para transformar una economía de lento crecimiento.
El mandatario afirmó que es “absurdo” que la minería esté prohibida en el país que posee los yacimientos de oro “con mayor densidad por kilómetro cuadrado en el mundo”, por lo que pedirá al Congreso, controlado por su partido, que derogue esa ley.
“Estudios realizados en solo el 4% del área potencial identificaron 50 millones de onzas de oro, valoradas hoy en $131.565 millones. Esto equivale al 380% del PIB”, publicó Bukele en la red.
“Si hacemos una explotación responsable de nuestros recursos naturales podemos cambiar la economía de El Salvador de la noche a la mañana”, declaró días después.
Los anuncios de Bukele encendieron alarmas y unos 300 activistas, entre ellos sacerdotes franciscanos, se manifestaron este martes afuera del Congreso.
Desde que El Salvador dolarizó su economía en 2001, registra un crecimiento medio del PIB del 2,1%. El 27% de los salvadoreños viven en la pobreza, según la Cepal, y casi el 70% de los trabajadores son informales.
El economista Carlos Acevedo, expresidente del Banco Central de Reserva, sostuvo que las cifras “espectaculares” que presentó Bukele hacen pensar que El Salvador “está sobre una mina de oro”.
Acevedo señaló a la AFP que con los 50 millones de onzas de oro se podría pagar cuatro veces la deuda externa de 31.000 millones de dólares (equivalentes al 85% del PIB). Aseguró que el principal reto es “cómo sacar de manera social y ambientalmente responsable ese oro”, pero advirtió que “no hay ninguna receta que pueda generar un crecimiento de la noche a la mañana”.