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El exfutbolista costarricense Bryan Ruiz compartió por primera vez detalles íntimos sobre el proceso de salud que enfrenta su esposa, Carolina Jaikel, quien fue diagnosticada con cáncer de pulmón con metástasis ósea en 2025.
La revelación se dio en una entrevista junto a ella en el podcast Desde el alma, de la reconocida periodista Lizeth Castro, donde ambos hablaron sobre los momentos más difíciles y las decisiones que marcaron esta etapa.
Jaikel relató que el diagnóstico llegó tras varios meses de dolor y estudios médicos, en un proceso que inicialmente no apuntaba a una enfermedad oncológica. La noticia representó un fuerte golpe emocional para la familia, especialmente por la incertidumbre sobre la evolución de la enfermedad.
“Cuando yo lo abro, yo le decía a Bryan, yo no puedo tener cáncer de pulmón. Y yo nada más lloraba como una desquiciada. O sea, yo le decía a Bryan, me quedan meses de vida”.
La situación se tornó aún más compleja cuando especialistas en el extranjero les indicaron que el objetivo del tratamiento sería prolongar el tiempo y la calidad de vida, lo que marcó uno de los momentos más duros para la pareja.
“Cuando a uno le dicen tiempo y calidad de vida, ¿qué? Yo creo que ese fue el día más duro. Ese día nosotros ya teníamos como un altarcito en el hotel donde nos estábamos quedando. Y ese día Bryan y yo debemos de haber llorado dos horas, dos horas de rodillas”.
A pesar del panorama, Ruiz tomó una decisión inmediata para acompañar a su esposa en el proceso, priorizando a su familia sobre su carrera profesional.
El exjugador también reflexionó sobre el impacto emocional que ha tenido esta experiencia, señalando que la enfermedad ha transformado su forma de ver la vida.
“El cáncer es algo que nos hace de cierta manera darnos cuenta qué es lo importante de la vida. Yo tengo un recordatorio todo el rato de que la vida es ya“.
La pareja explicó que uno de los mayores retos fue comunicar la situación a sus hijos, Benjamín y Leonardo. Para ello, buscaron apoyo profesional que les ayudara a abordar el tema de forma adecuada, respondiendo a las inquietudes de los menores con honestidad y según su edad.
“Lo primero que hicimos fue buscar a alguien que nos guíe en cómo comunicarle esto a ellos, porque creo que es importante. Hay profesionales en este ámbito que pueden guiarlo a uno y eso fue lo que nosotros buscamos. Entonces, una psicóloga de niños, con especialidad en oncología, tuvimos una reunión con ella; fue solamente una y ya ella nos guio un poco en cómo contarles. Prácticamente, la guía de ella fue: ‘cuéntenles que hay algo que mamá tiene, que tiene que tratarse y, después de ahí, contesten lo que ellos pregunten'”.
“Sinceramente, la primera no fue tan difícil, porque no preguntaron tanto. Entonces fue como: ‘ok, mamá y yo tenemos que ir porque a mamá le salieron unas pelotitas ahí en el pulmón y otra en el sacro; entonces tenemos que ir allá para que la revisen, para que vean qué tratamiento será el mejor para hacer. Vamos a confiar en Dios en que todo va a estar bien’, entonces fue poco”, agregaron.
Con el paso del tiempo, el proceso ha mostrado avances positivos. Jaikel continúa en tratamiento, mientras la familia se mantiene unida y apoyada en la fe, aspecto que ambos consideran fundamental para afrontar la enfermedad.


