Brochetas de ratón contra el hambre

Lilongwe. (AFP) – Tradicionalmente se degusta como un tentempié, pero la pandemia del nuevo coronavirus lo ha convertido en un plato de resistencia: los ratones en Malaui pasan a ser un ingrediente esencial en la dieta de la población más pobre, amenazada por el hambre. A lo largo de los 320 kilómetros de carretera que […]

Las agujas y catéteres son el principal producto de exportación.

Lilongwe. (AFP) – Tradicionalmente se degusta como un tentempié, pero la pandemia del nuevo coronavirus lo ha convertido en un plato de resistencia: los ratones en Malaui pasan a ser un ingrediente esencial en la dieta de la población más pobre, amenazada por el hambre.

A lo largo de los 320 kilómetros de carretera que separan Blantyre y Lilongwe, las dos principales ciudades del país, decenas de vendedores proponen a los viajeros brochetas de carne de roedor. A medio camino, en el distrito de Ntcheu, Bernard Simeon se ha convertido en uno de estos chefs informales.

\”Cazamos el ratón para vivir. Lo utilizamos como complemento de nuestra dieta diaria y lo vendemos a los viajeros para conseguir ingresos. Ya era difícil antes del coronavirus, ahora se ha vuelto mucho más difícil\”, explica el agricultor.

Enclavado en África austral, Malaui es considerado uno de los países más desfavorecidos del planeta. Más de la mitad de sus cerca de 18 millones de habitantes sobrevive bajo el umbral de la pobreza.

El gobierno del expresidente Peter Mutharika, quien perdió en las elecciones de mayo, prometió un programa de ayuda urgente a los más pobres que nunca vio la luz. Su sucesor, Lazarus Chakwera, aún trabaja en su propio plan de ayuda.

 

ASADO EN BROCHETAS

 

\”Normalmente contamos con mi marido y su trabajo. Pero cuando los tiempos son duros, contamos con los ratones pues ya no podemos permitirnos la carne\”, confiesa Yankho Chalera, esposa de Bernard Simeon.

Asados en una brocheta y salados, los ratones se consumen tradicionalmente entre horas en los pueblos del centro del país.

\”Cuando era niño nos enseñaban a cazar ratones a partir de los 3 años. En el pueblo esta actividad no es considerada como una obligación, sino como un entretenimiento, tanto para niños como para niñas\”, recuerda el exdiputado y músico Lucius Banda.

La variedad más popular en la zona es gris, de cola corta, y conocida entre los amantes de la gastronomía con el nombre de \”kapuku\”.

\”Sigo comiendo [ratones], más como recuerdo de mi infancia que otra cosa\”, agrega.