
Más de 3.300 escuelas públicas del país no imparten la totalidad de las materias establecidas en el currículo oficial de primaria.
Según el Censo Escolar 2025 del Ministerio de Educación Pública (MEP), únicamente 303 centros educativos de I y II ciclos ofrecen la malla curricular completa, mientras que 3.357 funcionan con modalidades que excluyen algunas asignaturas complementarias.
Es decir, apenas el 8% de las escuelas públicas cumple con la totalidad del plan de estudios definido por el Consejo Superior de Educación (CSE), pese a que fue establecido hace casi tres décadas mediante el Acuerdo 34-97, que fija doce materias obligatorias entre asignaturas básicas y complementarias.
El MEP reconoce que todas las escuelas imparten las materias fundamentales, pero las mayores brechas se concentran en las asignaturas complementarias.
Las materias con menor cobertura
Italiano, Francés, Artes Industriales y Educación para el Hogar son las materias complementarias con menor presencia en las escuelas del país.
En contraste, las asignaturas complementarias con mayor cobertura son Inglés (90%), Educación Física (79,5%), Educación Religiosa (69,2%) y Educación Musical (61,6%).
Especialistas advierten que la ausencia de estas materias reduce las oportunidades de los estudiantes para desarrollar habilidades artísticas, lingüísticas y culturales.
“Afecta la parte cognitiva, física y social, y también el futuro académico y laboral de nuestros niños, porque no tienen las mismas facilidades que los demás que sí cuentan con un currículo completo”, expresó Rocío Solís, exviceministra del MEP.
Solís señaló que los recortes presupuestarios han incidido en la cobertura de estas materias y puso especial énfasis en la situación de los centros unidocentes.
“Se tiene que empezar a trabajar todo el tema del currículo completo en las escuelas unidocentes. Había un plan relacionado con la reorganización de estas escuelas, pero esto trae una serie de consecuencias a nivel social, porque estos centros se encuentran en zonas muy alejadas”, expresó.
En la misma línea, José Miguel Hernández, docente de Educación Primaria en la Universidad de Costa Rica (UCR), señaló que los datos evidencian una brecha entre la política educativa y su implementación en las aulas.
“Cuando una gran parte de las instituciones no logra desarrollar el currículo completo, se genera una ruptura entre la política educativa, las tendencias actuales sobre los procesos de aprendizaje y lo que realmente se vive cada día en las aulas. Y eso tiene implicaciones importantes en lo académico y en lo cognitivo”, añadió.
Recibir la totalidad del currículo es un derecho establecido en el artículo 4 de la Ley Fundamental de Educación, que define la educación pública como: “Un proceso integral correlacionado en sus diversos ciclos, desde la preescolar hasta la universitaria”.
Zonas rurales concentran las mayores brechas
Las direcciones regionales de Sulá, Zona Norte-Norte, Zona Norte y Grande de Térraba concentran las mayores limitaciones de acceso a las asignaturas complementarias.
Estas regiones, con mayor ruralidad y condiciones socioeconómicas más complejas, registran los niveles más bajos de cobertura.
Las escuelas unidocentes presentan dificultades adicionales, ya que una sola persona docente atiende simultáneamente varios niveles educativos.
Ante la consulta de este medio, el MEP atribuyó la baja cobertura a múltiples factores.
“Estas adecuaciones responden a condiciones relacionadas con la organización institucional, la disponibilidad de recurso humano especializado, la capacidad locativa y otras propias de cada contexto educativo”, justificó el ministerio.
Asimismo, una auditoría de la propia institución ya había advertido estas deficiencias y señalado sus causas al concluir que la cobertura actual no garantiza una educación integral para todos los estudiantes.

