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Kazán, Rusia. (EFE).- Chile se clasificó para la final de la Copa Confederaciones al derrotar a Portugal en la ruleta rusa de los penales (3-0) con Claudio Bravo como héroe, ya que paró los tres lanzamientos de los futbolistas portugueses.
El fútbol premió al más valiente, ya que Chile atacó más y dispuso de las mejores ocasiones de gol y disputará el domingo en San Petersburgo la final del torneo ante el ganador de la segunda semifinal entre Alemania y México que se disputa esta tarde.
Fue un partido trabado en el que Chile quiso el balón, pero le faltaron fuerzas para desarmar a la defensa rival, y a Portugal le sobró oficio, pero careció de ambición, en lo que pareció una repetición de la Eurocopa, aunque esta vez le salió cruz desde el manchón blanco.
Cristiano, que no dejó de quejarse al árbitro durante todo el partido, no tuvo su día, aunque lo intentó de cabeza, a balón parado y al contraataque, pero según avanzaba el partido pareció acusar el cansancio.
Las cartas estaban boca arriba. Aunque Portugal dispuso de un día más de descanso, le cedió la pelota a Chile, que asumió con placer el regalo.
Vidal estaba de vuelta y estuvo a punto de marcar en un disparo desde fuera del área, aunque Alexis pareció perdido entre tanto defensa. Cristiano, que estuvo muy protestón toda la tarde y tuvo un par de discusiones con el árbitro, pudo adelantar a los suyos en un contraataque de libro, pero su remate desde fuera del área rebotó en un defensa y salió fuera por muy poco.
En los tiempos extra Chile fue la primera en pegar con un certero remate de cabeza de Alexis a centro de Isla, pero el balón salió lamiendo el poste derecho.
En la segunda parte de la prórroga Fonte hizo un claro penal sobre el recién entrado Francisco Silva, pero el árbitro iraní no lo vio ni consideró necesario recurrir al VAR. La suerte no estaba con los chilenos. Vidal tuvo en sus tacos la victoria en el minuto 117, pero su disparo fue repelido por el poste y el rechace lo remató Martín Rodríguez también al larguero.
El partido fue a parar a los penales, tanda en la que Bravo detuvo los tres remates lanzados por los portugueses y dio la victoria al equipo que más la buscó.