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El boxeo costarricense recibió este lunes una triste noticia: la muerte del entrenador Pedro Jácamo Jácamo, quien durante más de medio siglo estuvo presente en la historia del deporte de los guantes, tuvo una corta trayectoria como atleta y prácticamente el resto de su vida la dedicó a ser entrenador en su natal Puntarenas.
Toda una provincia y el boxeo en general lloran su partida porque aún con 85 años se le veía en la esquina con sus atletas del Puerto en los campeonatos nacionales y Juegos Deportivos Nacionales.
En el año 2016, durante el Centroamericano en nuestro país, la Asociación Costarricense de Boxeo (Acobox) le hizo un reconocimiento por su labor y en aquella ocasión expresó que su gran amor era el pugilismo.
“El boxeo me da vida, me siento bien, le agradezco tanto a Dios por haberme permitido elegir este deporte que tanto amo y si no me voy es porque quizás no he encontrado a esa persona para heredarle todo, me dolería ver caer lo que se está haciendo en una provincia como Puntarenas, donde buscamos seguir sacando boxeadores. Por mí han pasado muchos boxeadores y hasta llegan hijos de ellos para que les enseñe”, afirmó en aquel momento Jácamo.
Los que lo trataban a diario aseguran que era una persona dedicada, respetuosa, que siempre aconsejó a sus deportistas ser boxeadores ejemplo dentro y fuera del ring. Para nada le gustaba ver peleadores “macheteros”, sino que fueran técnicos y aprovecharan el estudio para crecer.
“Gracias a mi oficio de sastre logré costearme los cursos y las salidas a la capital. Yo me hacía las suizas y hacía rifas para poder comprarme los zapatos. Ahora les digo a los muchachos que aprovechen porque tienen implementos, buseta y uniformes”, dijo Jácamo en 2016.
Kevin Guerrero, boxeador referente estilo olímpico de Puntarenas, se mostró muy dolido por la muerte de su entrenador. “Él es mi todo, hizo de mí un gran atleta, me enseñó a no rendirme y hoy me toca despedirlo, lo único que pasa por mi mente es él y yo en una esquina de un ring brillando, es y será mi viejo eterno, el dolor de mi alma es desgarrador, no me pasa por la cabeza verlo en un ataúd, es demasiado valioso para que su imagen ya no esté en este mundo, lo amo con mi alma entera”, dijo el pugilista, lo que demuestra que Jácamo dejó huella en muchos atletas porteños.