
El pugilista mexicano estadounidense Anthony Ruiz Jr. protagonizó una de las grandes sorpresas de la historia del boxeo al derrotar por nocaut en el séptimo asalto al británico Anthony Joshua y arrebatarle los tres cinturones de peso pesado avalados por la Federación Internacional de Boxeo (FIB), la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
La brutal pelea entre Ruiz Jr. y Joshua fue todo un éxito para el mundo del deporte. Hacía mucho tiempo que no se veía tanta acción, tantos golpes y un vencedor inesperado en el aspirante que llegó a la pelea abajo 11-1 en las apuestas de Las Vegas. En una pelea celebrada en el Madison Square Garden, en Nueva York, que registró un lleno de 20.201 espectadores, en su mayoría seguidores del púgil inglés, Ruiz Jr. demostró que tiene un poder demoledor en sus puños y también sabe asimilar el castigo.
Aunque Ruiz Jr. llegaba con el cartel de perdedor, sobre el cuadrilátero del legendario recinto se plantó para dejar claro que estaba preparado y contaba con todos los elementos para conseguir un victoria que pasará a la historia.
Pero el camino hasta alcanzar el triunfo soñado no fue nada fácil, por el contrario, Ruiz Jr. tuvo que superar una caída en el tercer asalto, pero se recuperó y derribó a Joshua dos veces en ese mismo episodio, y le repitió la dosis de castigo dos veces más en el séptimo cuando ya el púgil británico no pudo levantarse.
Ruiz Jr., de 29 años, se convirtió en el primer boxeador de origen mexicano en ganar un título mundial de peso pesado. Lo consiguió luego de superar infinidad de burlas a lo largo de su carrera debido a su peso. El nada atlético Ruiz, que dio un peso de 121,5628 kilogramos previo a la pelea, se parece más a un luchador y come chocolates antes de cada combate, ahora tiene derecho al mayor premio del boxeo.
“Me siento muy bien, hombre. Esto es con lo que he estado soñando. Para esto he estado trabajando duro. No puedo creer que haya hecho realidad mis sueños. Solo quiero agradecer a mi equipo y a mi familia. El cielo es el límite, baby. Esa fue la primera vez que me tiraron a la lona. Simplemente me hizo más fuerte, nadie creía en mí antes de la pelea, se burlaban de mi aspecto físico, eso me hizo más fuerte”, afirmó el nuevo monarca.