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El biólogo mexicano Dr. Mauricio Hoyos, atacado por un tiburón en una jornada de investigación marina en la Isla del Coco, Costa Rica relató a The New York Times su experiencia entre la vida y la muerte.
De acuerdo con el medio, el científico, de 48 años, descendió a unos 37 metros de profundidad el sábado para colocar marcas de rastreo en tiburones migratorios y realizar labores de conservación. Durante la maniobra, un tiburón de aproximadamente 2,7 metros se abalanzó sobre él.
“Giró de lado en mi dirección; fue realmente rápido. Estaba completamente abierta; mi cabeza entera estaba dentro de su boca en menos de un segundo”, relató Hoyos en entrevista con The New York Times.
El ataque dejó severas consecuencias: la mordida provocó cortes en el cuero cabelludo, la cara y daños en la mandíbula, además de 27 heridas puntuales, una por cada diente que perforó su piel. El tiburón incluso dañó las mangueras de su equipo de buceo, lo que le dificultó respirar.
Él escuchó un sonido de crujido, pero dijo que, “solo fue presión”.
“En cuanto sintió mi cráneo, me soltó, abrió y nadó lejos. Vi la sombra dos veces frente a mí. Si hubiera querido, podría haberme matado”, añadió el investigador, quien logró ascender lentamente para evitar una descompresión peligrosa.
Tras recibir primeros auxilios en la Isla del Coco, fue trasladado a San José, donde permanece hospitalizado y en espera de una cirugía reconstructiva en la mandíbula.
De acuerdo con la investigación, el comportamiento del tiburón respondió a una reacción defensiva tras sentir el impacto del dispositivo de marcaje.
“Él también estaba asustado. No fue su culpa”, explicó Hoyos, quien lleva más de 3 décadas estudiando tiburones como parte de proyectos de conservación.
Alex Antoniou, director de Fins Attached Marine Research and Conservation, organización que colabora con Hoyos, señaló que la calma con la que actuó el científico fue determinante.
“Probablemente, su reacción fue muy distinta a la de un buceador normal. Entiende el comportamiento de los tiburones. Es la naturaleza salvaje: impredecible”, expresó Antoniou.
El incidente ocurrió en el sexto día de un viaje científico que busca analizar patrones migratorios de tiburones en el Pacífico y reforzar los argumentos para su protección frente a la pesca comercial.



