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Lisboa. (EFE).– El Bayern de Múnich acabó con los sueños del Benfica y logró el pase a semifinales en un partido que se le puso cuesta arriba y en el que por momentos lo pasó mal, víctima de sus fallos ante el portero local, un acertado Éderson.
El Bayern merodeaba el gol, cuando el Benfica le asestó un golpe inesperado. Corría el 26, Eliseu aceleró por el carril izquierdo, hizo una diagonal y metió un centro milimétrico a la espalda de Javi Martínez y Alaba. La inoportuna salida de Neuer y la cabeza del mexicano Raúl Jiménez bastaron para igualar la eliminatoria y llevar el delirio al Estadio de la Luz.
Cuando peor pintaban las cosas para los de Guardiola, empataron la contienda. Un gran despeje de Éderson para salvar una clara ocasión de gol rival llegó a Arturo Vidal en el borde del área, que de potente zurdazo y con el portero todavía por los suelos volvió a poner por delante a los bávaros.
En la reanudación, el conjunto portugués quiso continuar siendo un equipo ordenado, sin buscar alocadamente el gol, mientras el Bayern seguía a la suya, dominando y en la búsqueda de algún hueco.
Su estrategia se desarboló a los pocos minutos, cuando Müller aprovechó un gran pase de cabeza a la salida de un córner de Javi Martínez.
Los lisboetas necesitaban tres goles para remontar la eliminatoria, una tarea hercúlea para cualquiera, y más contra un equipo sólido como el Bayern.
Los alemanes perdonaron, y el Benfica sacó provecho. En el 74\’, una escapada de Gonçalo Guedes acabó con falta peligrosa al borde del área cometida por Javi Martínez -se reclamó roja en la jugada-.
El brasileño Talisca, salido desde el banquillo, se marcó un golazo que puso el 2-2 en el luminoso, un resultado insuficiente para seguir con vida en la Champions.