Basta de “estudiantes” cobardes y violentos

Con profunda tristeza, los ticos vimos frente a nuestros ojos el actuar irresponsable y violento de un grupito de “estudiantes” de la Universidad de Costa Rica (UCR), los mismos que se rasgan las vestiduras hablando de democracia y de derechos, pero no escatiman al momento de atacar a la autoridad. Quedamos pasmados cuando nos enteramos de que este grupito subversivo, pues no puede tener otra denominación, lanzó un líquido combustible contra agentes de la Fuerza Pública con la clara intención de prenderles fuego. Eso es descabellado y criminal.  ¿Quién en sus cinco sentidos creyó que una protesta estudiantil que pasó sin pena ni gloria debía convertirse en un acto asesino? El solo hecho de pensar en quemar a un policía, o al menos asustarlo para que desista de sus acciones de autoridad, resulta perverso.

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Con profunda tristeza, los ticos vimos frente a nuestros ojos el actuar irresponsable y violento de un grupito de “estudiantes” de la Universidad de Costa Rica (UCR), los mismos que se rasgan las vestiduras hablando de democracia y de derechos, pero no escatiman al momento de atacar a la autoridad.

Quedamos pasmados cuando nos enteramos de que este grupito subversivo, pues no puede tener otra denominación, lanzó un líquido combustible contra agentes de la Fuerza Pública con la clara intención de prenderles fuego. Eso es descabellado y criminal. 

¿Quién en sus cinco sentidos creyó que una protesta estudiantil que pasó sin pena ni gloria debía convertirse en un acto asesino? El solo hecho de pensar en quemar a un policía, o al menos asustarlo para que desista de sus acciones de autoridad, resulta perverso.

Y eso sucedió a vista y paciencia de los ciudadanos, peor aún, de las mismas autoridades académicas, justificándose bajo la autonomía universitaria.

Señores y señoras “manifestantes”: esa bendita y cacareada autonomía no le da permiso a nadie para cometer hechos delictivos, atentar contra la vida de una o más personas trasciende cualquier motivo de protesta. 

La autonomía universitaria tampoco significa el derecho a gastarse la plata del pueblo como les da la gana. Piensen, por favor, ¿qué no podría hacerse por la educación con ese dinero, del cual el 80% o más solo se usa para hacer millonarios a unos cuantos?

Ustedes, si son tan transparentes y justos, en vez de estar quemando llantas e impidiendo el paso, tapándose las caras, pues saben lo incorrecto de su modo de actuar, deberían de llamar a cuentas a los administradores de los centros de estudio, a los jerarcas y ver la forma en que tanto privilegio deje de comerse sus recursos.

¿Por qué no los citan? ¿Cuántos de ustedes, que tan gritones salieron, conocen los estados financieros de su propia universidad? ¿Cuántos le han pedido cuentas al rector de los viajes que hizo con plata pública, en tiempo laboral y acompañado por su esposa? A ver, ¿cuántos protestaron cuando él metió a su hija en una plaza sin cumplir con los procedimientos?

Y así podemos mencionar más abusos: ¿cómo es que muchos de los catedráticos meten hijos, nietos y demás familiares de gratis, con becas de por medio, y miles tienen que hacer chumicos para pagar el bus e ir a recibir lecciones?

Si son tan considerados y valientes, ¿por qué no salieron a protestar por el abuso y el acoso sexual de los profesores contra alumnos? O bien, ¿se dieron cuenta de que había una crisis psiquiátrica, catalogada así por las mismas jerarquías universitarias, cuando las obligaciones académicas arrastraron al punto del suicidio a varios de sus compañeros y hubo atentados contra su vida por parte de ellos mismos?

Eso sí que es grave y amerita una intervención profunda. Pero no, qué raro que salen a “defender” lo indefendible, es más, promueven un movimiento inentendible, sin pies ni cabeza, cuyo único motivo es perturbar a la ciudadanía que no tiene vela en este entierro. 

Muy gallitos, como decimos popularmente, se comportaron al ponerse a rociar gasolina en la calle y prender fuego en un acto de locura, pues jamás eso podría resultar sensato, para luego verlos correr sin sentido y en medio de gritos hacia el recinto universitario, como si este fuera una guarida de criminales…

Rectificamos, porque la noche del jueves 21 de noviembre la sede central Rodrigo Facio de la UCR sí se convirtió en una guarida de vándalos inconscientes, y con esto no decimos que la población estudiantil general deba darse por aludida, es más, estamos seguros de que una buena parte hasta siente vergüenza de estos hechos.

“Manifestantes”, si son tan valientes, aguerridos e inteligentes, ¿por qué no darle vía al diálogo? ¿Qué lleva a estos pseudo líderes universitarios a pensar que Costa Rica les dará tan solo algo de “pelota” con una protesta egocentrista, sin fundamento, criminal y sin sentido?

Ustedes estaban portones adentro de la U, resguardados por la seguridad del campus, como unos cobardes, por instigadores y violentos. Parecían chiquillos malcriados a los que alcahuetea la mamá.

¿Qué justifica echarle gasolina al camarógrafo de un canal televisivo nacional en los pies? Dios fue grande de que ahí nadie prendiera fuego, porque hoy seguramente estarían lamentándose, sentados frente a un fiscal y un juez por semejante bestialidad.

La vida humana es inviolable. Nada, ni menos la bendita plata que ustedes tanto pelean para seguir pagando los salariazos de sus catedráticos y administrativos, amerita siquiera un palo bloqueando la vía, mucho menos que miles de ciudadanos honestos y responsables tengan que pasar penurias para ir al trabajo o regresar a sus viviendas.

Razonen. Este país atraviesa una profunda crisis, más grave que la económica: la crisis social. Hay gente que se cree con el derecho de fustigar, arruinar, agredir a los ciudadanos responsables y eso ya requiere un alto. 

Tampoco podemos obviar la actitud del presidente de la República Carlos Alvarado, quien seguramente se siente identificado, como estudiante de ese recinto, pues aun cuando ya lo condenó la Sala IV hace un par de meses por el actuar tardío de la Policía durante unos bloqueos, sigue mostrándose benevolente.

Don Carlos, la ley es clara, y con ello no estamos diciendo que la Fuerza Pública deba volarle garrote a la gente, ni menos podemos fomentar la violencia, pero se debe imponer respeto ante actos de esta envergadura: nada ni nadie puede atacar a la Policía, eso le resta autoridad. 

Hasta los conos de la Policía de Tránsito fueron usados para lanzarlos a los oficiales y eso es un irrespeto que usted de alguna forma está avalando si no gira la directriz de poner orden.

Ya estamos cansados de las imitaciones baratas de protestas extranjeras, estos “estudiantes” deben hacerse responsables de sus actos y enfrentar a la justicia. Calmen los ánimos, aquí no es Chile ni Bolivia y todo se puede arreglar con diálogo. En Costa Rica, la violencia nos genera repulsión.