
La presencia de muros con grafitis en algunos barrios josefinos enciende la alerta en los vecinos que denuncian la supuesta presencia de grupos delictivos en esas zonas.
Una de estas es barrio Sinaí en Sabanilla, Montes de Oca, así como comunidades de Curridabat, sitios que han sido tomados presuntamente por organizaciones para la venta de drogas u otros delitos.
Información que trascendió a DIARIO EXTRA indica que aparentemente uno de los barrios mantiene una consigna que señala “Welcome to Sinaloa” (“Bienvenido a Sinaloa”), uno de los carteles mexicanos más peligros del mundo.
Los lugareños expresan que la zona es blanco de distribuidores de estupefacientes que convierte el punto como conflictivo.
Sin embargo, las autoridades de la Fuerza Pública externan que la zona mantiene presencia policial que ha disminuido el impacto de la delincuencia.
Randall Picado, subdirector de la Fuerza Pública, manifestó que el sitio se mantiene controlado luego de varios casos de venta de droga, liderada por un hombre que se encuentra en prisión.
Asimismo, especialistas en la materia mencionan que dichas conductas buscan crear intimidación, inseguridad y territorialidad para alejar a las personas productivas.
ESTRUCTURAS PEQUEÑAS
El Periódico del Pueblo conversó con Álvaro Ramos, experto en temas de seguridad, a quien se le consultó sobre el trasfondo que podría tener la presencia de estos mensajes en las comunidades, no solo en la capital, sino en todo el territorio nacional.
“Son símbolos como para marcar terreno, no necesariamente es el cartel, mucho menos operando, pero es una forma de hablar de las estructuras pequeñas, lenguaje para molestar a las autoridades y a la población general, haciendo ver a las estructuras criminales que son bienvenidas, cosas que no lo son, el país no quiere que lleguen esas estructuras, pero ellos al hacerlo es una forma de reforzarse ellos mismos socialmente en términos de su propia territorialidad”, comentó.
Para Ramos, el mensaje no indicaría que un cartel como el mexicano se encuentre en el país, sino que deja a vista de la población que los grupos mantienen venta de psicotrópicos en las comunidades.
“Es un lenguaje de violencia, de intimidación y es un lenguaje para intimidar, no significa en lo más mínimo que el Cartel de Sinaloa esté operando en ese lugar. Probablemente un Cartel de Sinaloa no opera en un barrio de San José, ya que los intereses del Cartel de Sinaloa están en los puertos importantes como Moín, en las pistas clandestinas de Guanacaste, de San Carlos y por supuesto el arribo en la Zona Sur de grandes contingentes de cocaína”, señaló.
Asimismo, para el experto en seguridad la situación requiere la implementación de nuevas políticas que permitan atacarla.
“Crear un ambiente de inseguridad es posible si la gente compra el argumento, pero si no compramos el argumento y tomamos la decisión de negarle espacio a las estructuras locales y meterlos a la cárcel, donde deben estar, jamás liberar golondrinas, jamás tener una política suave con los criminales porque terminan apoyando a los criminales grandes. Si cambiamos completamente de política, este tipo de intimidaciones no tendría ningún tipo de valor”, expresó.
Ramos indica que, en caso contrario donde no se ataque la problemática, podría experimentarse una oleada de inseguridad acompañada por la disputa de las zonas narco.
“Pero si tenemos la política de favorecer al criminal pequeño, mediano y grande liberándolo sin haber cumplido la pena, siendo flojo en la ejecución de penas, si seguimos con eso los pequeños y medianos grupos se van a apoderar de cada una de las comunidades”, enfatizó.
ZONAS EN LA MIRA
Según Ramos, la presencia del Cartel de Sinaloa en barrios de San José es poco probable, pero la existencia de grupos pequeños y el aumento de nuevas agrupaciones podría llevar a la conformación de bandas más preparadas.
“Ha pasado en la Zona Atlántica con estructuras que empezaron siendo muy pequeñas y terminaron siendo medianas de tamaño. Al sur de San José tenemos varias que se desempeñaron en la zona de Pavas. En el área del Pacífico Central están llegando estructuras caribeñas que están agarrando terreno. Son estructuras locales que van convirtiéndose en verdaderas estructuras criminales muy peligrosas para la población y para el país”, añadió.
Agregó que Costa Rica podría enfrentar una problemática mayor en poco tiempo en el caso de que no se atienda lo anteriormente citado.
“Es muy probable que en un mediano plazo tengamos uniones o fusiones de estructuras criminales, ya sea por violencia o por negociación y sí podamos tenerlas en la Zona Atlántica. En dos o tres años podríamos tener estructuras que controlen áreas del país y eso nos convierte ciertas áreas del país en estados fallidos, donde la ley no aplica, sino lo que aplica es la ley del criminal”, concluyó.
ZONA MONITOREADA
El subdirector Picado manifestó que el barrio Sinaí se mantiene con gran presencia de los uniformados, misma que les ha llevado varios meses de trabajo en conjunto con los demás cuerpos policiales.
“Ese es uno de los barrios más intervenidos que ha habido en San José, tal es así que se sacó y se tiene preso al mayor líder que atendía todo el norte. Antes le tenían pánico a Tío Erick y lo mandaban a matar, por lo que el narco fuerte y la estructura criminal fuerte fue detenida, ya están presos”, expresó.
Picado adujo que mantener policías en las afueras de los barrios lleva a contener los delitos en la zona y alrededores.
“Tanto era así que nosotros teníamos en la entrada de Sinaí un retén que estuvo como cuatro meses fijos donde parábamos y requisábamos todo, cuando estaba la estructura criminal fuerte, donde había amenazas”, recalcó.
Los uniformados siguen realizando operativos preventivos y solicitan a los lugareños denunciar en caso de ser necesario.
“Ya después de que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) logró detener a la estructura criminal esa, ya lo que queda es patrullaje con entradas de los agentes Grupo de Apoyo Operacional (GAO), y si hay ventas de drogas la gente tendría que llamar al OIJ como hicieron con ese caso anterior para que empiece la investigación”, enfatizó.
Según Picado, la zona está controlada y resalta que no hay presencia de carteles en barrios josefinos.
“Cuando hay ventas de drogas hay homicidios y Montes de Oca lo tenemos prácticamente sin homicidios este año, está controlado. A mí no me pasa por la mente y es algo de lógica que pequeñas estructuras, microventas de drogas de barriadas, estén dominadas por los mexicanos, esa gente se maneja en otro nivel, que son las toneladas que agarran en los aeropuertos, las que agarra la Policía de Control de Drogas (PCD), que agarran en altamar”, expresó.
Asimismo, los azules desarrollan patrullajes y acciones que están buscando atacar la presencia de las pequeñas agrupaciones.
“Después de las 3 p.m. a todas esas zonas, dentro de esas Sinaí, empiezan constantes entradas y salidas del GAO de San José, de los linces y de cada delegación que tiene una fuerza de tarea”, finalizó.
CASO SIMILAR
Leonel Madrigal, vecino y dueño de un taller en Curridabat, explicó a DIARIO EXTRA su malestar por diversos grupos de grafiteros que han rayado las paredes de la estructura, misma que no volvió a pintar por los fallidos intentos de ver su local con otra apariencia.
Manifestó que en ocho ocasiones pintó la fachada del taller, pero no duraba ni un día sin presentar este tipo de mensajes.
El comerciante mencionó con gran molestia el poco actuar de las autoridades, ya que presentó en apariencia dos denuncias que no continuó por los procesos tan extensos a los que debía someterse.
“Una denuncia es muy tediosa y es una contravención. Se ocupa una legislación muy fuerte que vaya orientada al respeto”, indicó.
Asimismo, Madrigal ve con recelo lo vivido en los últimos meses, ya que lo dibujado en las paredes de su negocio llama la atención de personas que presuntamente consumen algún tipo de estupefaciente.
“Detrás de los grafiteros viene gente a ver el mural, a fumar marihuana y cosas de esas, es como una identificación”, recalcó.
Resalta la ocasión en que uno de los vehículos de un cliente fue atacado, lo que le generó grandes pérdidas que se sumaron a las veces que pintó el inmueble.