
Una fuerza conjunta de instituciones públicas, voluntarios y pescadores se conformó para limpiar de escombros las playas de Brasilito, en Santa Cruz, Guanacaste, a raíz del naufragio experimentado por un barco camaronero.
La embarcación de nombre “Azoriano”, matrícula P6553 y dedicada al arrastre, tuvo un accidente cuando al parecer pegó contra un arrecife y se les hizo un boquete en la parte frontal.
Tras llegar los guardacostas, la encontraron tocando fondo y junto a la tripulación intentaron extraer el agua de la nave para evitar su hundimiento, pero esto no fue posible.
Lo único que se pudo hacer fue bajar a tierra el producto que llevaba a bordo el camaronero, con casco de madera de aproximadamente 23 metros de eslora (longitud).
Jairo Baltodano Mendoza, capitán del navío, aseguró que estaban fondeados en Playa Brasilito y habían levantado ancla para dirigirse a faena, cuando al pasar frente a Conchal tocaron un arrecife y se les hizo el boquete.
“Ante la situación solicitamos ayuda, luego de que vimos que se estaba metiendo mucha agua y optamos por varar la embarcación en la playa de Brasilito”, explicó.
Al lugar del accidente llegó el dueño del barco, quien con otra embarcación de su propiedad trató de hacer flotar el “Azoriano”, tarea en la que también colaboraron algunos pesqueros, sin que lo pudieran lograr.
“También se trató de conseguir un camión cisterna para extraer el combustible de los tanques de la nave, pero el diésel estaba contaminado, ninguna empresa facilitó ningún cisterna.
No era factible realizar ninguna maniobra de flotación, puesto que la proa y la popa ya encontraban separadas debido a las mareas altas, que ocasionaron que el barco se quebrara y empezara a desintegrarse”, explicó.
TODOS A LIMPIAR
Las autoridades revisaron la documentación del “Azoriano”, consistente en certificado de navegabilidad, licencia de pesca y permiso de zarpe, todo lo cual se encontraba en regla. Mientras que el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) por medio de los funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) se encuentran en el sitio colaborando con las labores.
Mauricio Méndez, subdirector del Área de Conservación Tempisque, detalló que tienen programadas dos inspecciones.
“Una se hará con snorkel para inspeccionar el área donde ocurrió el incidente y durante la semana harán buceo, con el objetivo de valorar los impactos en los ecosistemas. Además tendrán vigilancia tanto en Plaza Nombre de Jesús como en Parque Nacional Marino las Baulas, que se encuentran al sur de Playa Brasilito, para descartar que se vean también afectadas”, dijo.
El propietario de la nave lo único que podía recuperar era el motor, aparejos y otras partes del barco.
Personal de Guardacostas, Minae, Incopesca, Capitanía de Puertos, Bomberos y la Municipalidad de Santa Cruz se unieron a pescadores, vecinos y voluntarios para realizar una limpieza de la playa.
Además de recolectar los escombros lanzados por el pesquero “Azoriano”, están aprovechando para limpiar la playa de la basura que ya estaba en el sitio y es producto del encallamiento.
Paralelamente a la anterior labor de limpieza, las citadas instituciones, en conjunto con el dueño del barco, se encuentran planeando la operación para extraer el motor, pues pesa dos toneladas y podría liberar aceite durante el proceso.
De igual manera tendrán que extraer la transmisión de la nave, que tiene un peso de 1,5 toneladas. La citada es una operación lenta y solo se realizará durante la marea baja, pues cuando esta sube el “Azoriano” queda parcialmente sumergido.
RESPONSABLES EN LA MIRA
El personal del Servicio Nacional de Guardacostas se encuentra en proceso de recabar toda la información posible en el sitio de los hechos, la cual remitirá al Tribunal Ambiental para que se logren sentar las responsabilidades que correspondan.
Mauricio Vargas, jefe de la Unidad Ambiental de Guardacostas en Flamingo, dijo que luego de una inspección efectuada en Brasilito y otras playas como Conchal, no se ha encontrado evidencia de animales muertos.
Funcionarios de Universidad Nacional se apersonaron al sitio de los hechos para tomar algunas muestras del agua y sedimentos a fin de determinar el grado de contaminación causada por el derrame de combustible.